Laura Grevel

Poesía de Estados Unidos: Laura Grevel

LAURA GREVEL. Texas, Estados Unidos. Vive en Europa desde hace 22 años. Poeta de performance, escritora de ficción y bloguera. Su obra escrita es ecléctica y aborda la experiencia de los inmigrantes, la tradición oral, la naturaleza, la política e, incluso, el graznido de los cuervos. En los últimos años, ha sido publicada en Hear Her Speak, Unlatched Podcast, Poetry and Covid, Fevers of the Mind, WORD! Poets Against Racism USA, Poetry and Settled Status For All, OpenDoor Magazine, DIY Poetry Zine, wildfire words, Dreich, Steel Jackdaw, The Melting Pot, una antología sobre salud mental, American Graveyard, un llamado para poner fin a la violencia armada y a MORIA. Aquí pueden encontrar videopoemas y lecturas: https://www.youtube.com/channel/UCx1dH7vxwIljVxPd8fs_9xQ


THE RAVENS ARE BACK

The ravens are back, much closer, talking constantly
to the huge owl who perches on the post by the road.
No one knows where he lives, he won’t say,
as he sits ice still and stares backward through the Moon
of the Morning that Floyd the Rabbit scorned
to salute on his way from Blueberry Patch

to Forest, thump thumping his remarks that patch
over his shortcomings and short temper that constantly
run Wes Weasel down through the scorned
weeds by the barn and drag him on down the rocky road
to a meeting with Cassandra the Snake, Queen of the Moon,
who says she has grown old hearing what these boys say.

“You rabbits and weasels ought to stay out of offices, and not say
what’s on your minds in this country. There’s no room for a patch
of lawsuits like this, and I’d rather move to the moon
than to hear the bickering. And those ravens constantly
chattering and the owl sitting still, down that there road,
ain’t helping nohow. And where is Libella? Has she scorned

us here in these hills of slanted hopes? Where is that Moon
of Dragon Flies, that elegant soar-about who will say
what she wants, hovers, reversing, forwarding above the road
of our hearts, playing gayly, humming quietly in the patch of time
that begins evening, her flight a song that constantly
calls to the Bats of Night, as they dance to the moon

under the Milky Way, while I, queen of my moon,
am left to sort the salt from the wheat from the chaff scorned
by those who spend their hours flittering and constantly
dancing to the sway of the lighter beams of life, and say
nothing to those who cause consternation, requiring a patch
of decency, and calling all to come together on the Road

To Recovery, a road that is long and brambly and bumpy, a road
that leads to beatings and blood and trumpets, to call the Moon
of Chance, of synchronicity, that orchid’s song, that Gentian patch
of sound that proclaims a name of good that is scorned
by the suspicious populace, whose indecision will say
no to what the ravens call the confusion of constantly

complaining about the road of life gone awry that constantly
speaks to us wildly in moon beams of pale meaning to say
that we are meant to learn in patches, not to grieve the path we scorned.


REGRESARON LOS CUERVOS

Regresaron los cuervos, más cerca ahora, le hablan sin cesar
al enorme búho que se posa en el poste del camino.
Nadie sabe dónde viven; él no lo dirá,
mientras se queda inmóvil y mira hacia atrás por la Luna
de la Mañana que Floyd el Conejo despreció saludar
en el camino desde El Parche de los Arándanos

hasta el Bosque, pues golpea desmedido los comentarios que
remiendan sus deficiencias y mal humor que, sin cesar,
empuja a Wes Weasel en la despreciada maleza
junto al granero, y lo arrastra por el rocoso camino
para encontrarse con la Serpiente Cassandra, Reina de la Luna,
quien dice que ha envejecido oyendo lo que dicen estos muchachos.

“Ustedes, conejos y comadrejas, deben permanecer fuera de las oficinas,
y no decir qué piensan en este país. No hay lugar para un parche
de pleitos como como este, y prefiero mudarme a la luna a
escuchar las disputas. Y a esos cuervos que parlotean sin cesar
y ese inmóvil búho, en el camino, que no ayuda
para nada. ¿Y dónde está Libella? ¿Nos despreció aquí,

en estas colinas sin esperanza? Dónde está esa Luna
de Libélulas, el fino vuelo que dirá lo que ella desee,
revoloteando, dando marcha atrás, avanzando por encima del camino
de nuestros corazones, jugando dichosa, tarareando en voz baja en
el parche del tiempo que inaugura la tarde, su vuelo como una canción que
llama sin cesar a los Murciélagos de la Noche, mientras le bailan a la luna

bajo la Vía Láctea, y yo, reina de mi luna,
me quedo a separar la sal del trigo, de la maleza despreciada
por aquellos que pasan las horas revoloteando y bailando sin cesar
al vaivén de los rayos más ligeros de la vida, y nada dicen
a aquellos que provocan consternación y necesitan un parche
de decencia, y llaman a todos a unirse en el Camino

de la Renovación; un camino largo, lleno de baches y espinos,
un camino que conduce a golpes, sangre y trompetas, para llamar
a la Luna del Azar, de la sincronicidad, ese canto de orquídea,
esa parche sonoro de Genciana que proclama un nombre de
bien que es despreciado por el desconfiado populacho, cuya
indecisión dirá no a lo que los cuervos llaman

la confusión de quejarse sin cesar sobre el torcido camino
de la vida que nos habla salvaje y sin cesar en rayos de luna y
pálidos significados, para decir que estamos destinados a aprender
en parches, no a entristecer el camino que despreciamos”.


AIRPORT

In this meeting place of not meeting
Throngs gather not speaking.
Sunshine shines through windows
But not into the hearts of humans.

Air rises above, hesitates to speak
In this crowded circle of intent
Where each waits in a tent alone
Wearing their expressions of not seeing

Peering down at oracles of product
Searching for the way of undoing
The troubles of soul and sacred-seeking.
They wait while not waiting.

Because waiting is a thing of the past
A forgotten gift no longer needed
In places where we’re meant to wait,
not waiting

For the chairs to march forward
For the planes to speak
For the caterpillars to lunge
For the multitudes to speak in tongues
For human hands to rise and
Meet in peace and recognition,
To dance in humanity’s perfect storm.


AEROPUERTO

En este lugar de encuentro de no encuentro
Las multitudes se reúnen sin hablar.
Los rayos del sol brillan a través de las ventanas
Pero no en el corazón de la gente.

El aire se eleva por encima, duda en hablar
En este círculo lleno de intenciones
Donde cada quien espera a solas en una tienda
Con sus gestos de no ver

Miran hacia abajo, a los oráculos del producto
Buscan una manera de deshacer
Los conflictos del alma y la búsqueda sagrada.
Esperan mientras no esperan.

Porque esperar es una cosa del pasado
Un regalo olvidado y nunca más necesitado
En lugares donde estamos destinados a esperar
Sin esperar

Porque las sillas marchan hacia adelante
Porque los aviones hablan
Porque las orugas se lanzan
Porque las multitudes hablan en lenguas
Porque las manos se levantan y
Se reúnen en paz y reconocimiento
Para bailar en la perfecta tormenta de la humanidad.


THE PAST

I can’t feel my edges as I’m running through the forest, falling down on steep paths. No time to brace myself as spruce branches scratch my face. Dark greens watch, while outside people run through masked cities, where some citizens leap buildings at a single bound, without protection, as Alpha, Beta, Delta, Lambda, touch down bird-like just skimming heads, unsuspecting, who duck too late, while real ducks quack happily in lakes and the beaver gnaws down another tree. “Crash!” says the sky, the only one listening for impact.

I must stop looking backwards. I miss things.


EL PASADO

No puedo sentir mis bordes mientras corro a través del bosque y caigo en caminos inclinados, sin tiempo para esquivar los abetos arañándome la cara. Los verdes oscuros observan, mientras la gente corre a través de las ciudades enmascaradas, donde algunos ciudadanos saltan de edificios de un solo brinco, sin protección, como Alfa, Beta, Delta, Lambda, y aterrizan como pájaros que rozan las cabezas, desprevenidas, que se agachan demasiado tarde, mientras que los patos graznan dichosos en los lagos y el castor roe algún árbol. ¡Cataplún!, dice el cielo; el único que escucha el impacto.
Debo dejar de mirar hacia atrás. Extraño cosas.


I DIDN’T SPEAK HIS LANGUAGE

Because I didn’t speak his language
I lied, I skipped, I danced
Holding a carnation in my teeth
A hornet in my hair

Because I didn’t speak his language
I kneeled by the bus
I kissed the curb
I swept the sidewalk of secrets and sins

Because I didn’t speak his language
I tied a ribbon round the castle
I made a wreath of pigeons’ wings
I mailed a message by onionskin

Because I didn’t speak his language
I wore a mask of spiders’ webs
I wove a basket from midnight
I cast a net of stars

Because I didn’t speak his language
I knitted a book of leaves
I embroidered a page of heartbeats
I stitched a fable on my hand

Until he picked a splinter from my eye
And hewed my name from foreign words


NO HABLABA SU IDIOMA

Porque no hablaba su idioma
Mentí, salté, bailé
Sosteniendo un clavel en mis dientes
Un avispón en mi pelo

Porque no hablaba su idioma
Me arrodillé junto al bus
Besé el andén
Barrí los secretos y pecados en la vereda

Porque no hablaba su idioma
Até una cinta alrededor del castillo
Hice una corona con alas de paloma
Envié un mensaje en la piel de una cebolla

Porque no hablaba su idioma
Usé una máscara de telarañas
Trencé un canasto desde la medianoche
Arrojé una atarraya de estrellas

Porque no hablaba su idioma
Cosí un libro de hojas
Bordé una página de latidos
Tejí una fábula en mi mano

Hasta que él sacó una astilla de mi ojo
Y talló mi nombre con palabras extranjeras


LES CERISES DE NUIT

Ma grand-mère parle une belle langue cerisier.
Écoute, comment les cerises tombent . . .

Je sens la douleur,
elles tombent si doucement . . .
la dernière fois.

Écoute—
ma grand-mère parle!
Les mots tombent rouges et juteux
bien que parfois
ils volent comme des oiseaux,
comme les colibris, qui cherchent le sang doux ,
comme les Gobe-mouches, qui cherchent de la viande,
ils volent comme le temps,
le dos gris brun.

Comme ma grand-mère,
qui chante une belle langue cerisier.
Elle siffle la chanson des clés:
Ouvre, ouvre, laisse-moi entrer!
Donne-moi la clé, laisse-moi y être!
Mais, alors qu-il fait beau
et que l’oiseau l’embrasse,
le cerisier se casse et tombe durement,
étalé,
comme les ailes de ma grand-mère.

Elle atterrit, avec un bandeau noir,
comme une Pie-grièche grise,
qui épie sa proie,
les plumes aux dents crantées,
les griffes fermement soudées.

Elle vibre d’un chant métallique,
traque les petits lézards,
cible les gros insectes.
Elle empale des souris,
comme moi.

Mais laisse-la, laisse-la, en paix,
étalée.
Écoute, comment les cerises tombent!
Je ressens toujours la douleur,
de perdre ces cerises de nuit.
Elles tombent si doucement,
pour la dernière fois.

(This poem was originally written in French)


LAS CEREZAS DE LA NOCHE

Mi abuela habla un bello idioma cereza.
Escucha cómo caen las cerezas…

Siento el dolor,
caen suavemente…
la última vez.

Escucha:
¡Mi abuela habla!
Las palabras caen rojas y jugosas
aunque, a veces,
vuelan como pájaros,
como los colibríes en busca de sangre dulce,
como los papamoscas en busca de carne;
vuelan como el tiempo,
con el dorso grisáceo y marrón.

Como mi abuela,
quien canta un bello idioma cereza.
Silba la canción de la clave:
¡Abre, abre, déjame entrar!
¡Dame la llave, déjame entrar allí!
Pero cuando hace buen tiempo
y el pájaro la besa,
la cereza se rompe y cae dura,
extendida,
como las alas de mi abuela.

Aterriza como diadema negra,
como un gris alcaudón
que acecha a su presa,
con plumas de dientes en forma de sierra,
con garras de firme soldadura.

Vibra con un canto metálico,
acecha pequeñas lagartijas,
marcha hacia bichos grandes.
Y empala ratones,
como yo.

Pero déjala, déjala en paz,
extendida.
¡Escucha cómo las cerezas se precipitan!
Todos los días siento el dolor
de perder las cerezas de la noche.
Ellas caen dulcemente…
la última vez.


Cortesía de la autora

María Del Castillo Sucerquia

María Del Castillo Sucerquia (Barranquilla, Colombia - 1997). Poeta, traductora (francés, inglés, italiano, portugués y griego), agente literaria, terapeuta en medicina oriental (Escuela Neijing, España). Aprendió idiomas en la Universidad del Atlántico. Estudiante de idioma hebreo. Ganadora del premio de poesía Naji Naaman, categoría Creativity prize, (Líbano, 2022); del premio “Un poema para Meira Delmar – 2022 (Biblioteca Meira Delmar, Barranquilla, Colombia); del premio Golden Heart, que otorga la Fundación Internacional Rahim Karim Karimov (Rusia – Kirguistán, 2022), en reconocimiento a su obra literaria y de traducción; del primer puesto del VII premio Mesa de Jóvenes “Jorge García Usta” (Festival Internacional PoemaRío – Biblioteca Piloto del Caribe) con su libro “El tren silenciado”; del segundo puesto del certamen de poesía Paz en Femenino, 2023, Universidad del Magdalena, entre otros reconocimientos. Sus poemas han sido traducidos al chino, inglés, canarés, bengalí, polaco, entre otros, y publicados en antologías y medios digitales e impresos nacionales e internacionales. Directora de la revista Read Carpet Colombia. Curadora y traductora de revistas literarias y medios nacionales e internacionales. Ha traducido la obra parcial de más de 90 autores alrededor del mundo.

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