Rafael Ricardo, te fuiste con rabia!

 

 

Rafael Ricardo, con el autor de esta nota, el poeta Luis Ortiz Luna y Álvaro Causado, fundador del festival del Ají Picante, del Piñal.

 

Por ALFONSO HAMBURGER.

Tengo mucha rabia. Estoy que mato y como del muerto. Tengo mucho dolor. Tengo impotencia. Ha muerto Rafael Guillermo Ricardo Barrios, un hombre tan grande como el grosor de su cuerpo y tan brillante como el cabello plateado que se le levantaba en su cabeza, rebelde con la brisa del abanico.

Tengo rabia, porque sé que ahora, que ya no se puede defender, muchos falsos colegas, aquellos que leyeron un pasquín donde denigraban de su nombre ( ni siquiera tuvieron la creatividad de hacer algo distinto), van a salir con sus falsos sentidos pésames, a decir que era el mejor acordeonista, el mejor arreglista, un hombre mágico para las armonías, un cuidadoso excelso del detalle y que, además, era un  defensor insomne del buen castellano. Al carajo con ellos.

Rafael Ricardo tuvo un sentimiento de dolor muy profundo. Hubo una avalancha de desconocimiento a su talento, lo que propició su expulsión de Sayco. Le dañaron su vida, pero no su obra.

Los hombres tienen sexo, sienten frio o calor, como los animales, pero los animales no reclaman reconocimiento. Esa es la gran diferencia. Los hombres buscamos reconocimiento.

Y la baja del autoestima baja las defensas. A Rafa lo mató esa absurda pelea por el reconocimiento, que muy seguramente le llegará ahora que ya está muerto, como siempre. No alcanzó a disfrutar los homenajes que se le estaban preparando.

Personalmente siento dolor, pero también tranquilidad. Nos reconocimos y nos respetamos mutuamente. Rafa nos apoyó en la grabación del Gurrufero, donde nos aportó su alegría y su experiencia de actor.

Pudimos haber hecho mucho más. Proyectamos el programa tan exitoso que tuvo en la televisión, un elemento diferenciador, como sus consejos sobre el buen uso del castellano “Parrandeando con Rafa”, que planteamos como “Parrandeando con Pocho y Rafa”, del que solo quedó un capítulo, hoy en poder de la persona que lo produjo, en Corozal.

Juntos fuimos a Morroa a un lugar paradisiaco , yo manejando mi auto y él contándome cosas de copiloto, con la idea de alquilar ese lugar para el programa, pero en La Sabana no aprecian a sus propios talentos. El dueño nos dijo que no quería tener problemas con los extorsionistas, porque el programa iba a llamar mucho la atención.

En ese trayecto, me contó muchas cosas de su vida íntima. Mi intención era que invitáramos a Otto Serge, con quien conformó una de las parejas mas exitosas del vallenato, pero me dijo tajantemente que no.  En eso era irreconciliable. Fue por una mujer, que según él no valía la pena.

Rafa era muy exigente en materia de mujeres. Tuvo muchas. Y le gustaban las damas muy bonitas, como la gerente de un lugar de Corozal llamado La Morena, que era su amiga. Una penca de mujer, blanca, esbelta, de buen trato. Rafa era de la sociedad, como se dice en La Sabana para decir que se es de estrato alto. Le gustaba que lo identificaran como el actor exitoso que fue. Y también con sus éxitos con Otto Serge. Era pulcro y cuidadoso para sus cosas. No le gustaban las chapucerías. Era rígido y celoso en la calidad de sus arreglos, algunos no obstante, fueron improvisados en la cabina. El  que más le llenaba es El Mochuelo, porque identifica La Sabana y con él se congraciaba con su ídolo de siempre: Adolfo Pacheco. Se casó con una distinguida dama de Corozal de un distinguido apellido. Badel.

Sus primos lo querían demasiado, entre ellos Laura SalgadoVillalba, gran dama, que le abrió su casa y lo mimó hasta el cansancio. Allí no le faltaba nada.

Cuando teníamos visto el mejor sitió para el proyecto de “Bohemia”, un lugar como “Dónde Rafa” en Cartagena, empezaron a desbaratar la calle para pavimentarla y  ese trabajo duró dos años, entonces nos enfriamos. El proyecto de pavimentación estaba para ocho meses, pero se demoró dos años.

En noviembre del año pasado lo visitamos en San Juan Nepomuceno, donde nos ofreció toda una mañana, para grabar el programa de Telecaribe “Que suene la música”, todavía inédito.

Hace veinte días lo llamé para invitarlo a la reinauguración del Portal de Sincelejo, un lugar para la bohemia, frecuentado por poetas e intelectuales, per se  excusó porque lo habían operado de la vesícula.

Rafa fue grande, no por lo que vengan a decir ahora los hipócritas, sino porque su obra será inmortal.

 

 

 

Alfonso Hamburger

Celebro la Gaita por que es el principio de la música.

3 Comments

  1. Hermoso homenaje a un gran ser humano. Que lucho hasta el cansancio para hacer justicia a los compositores. Lástima que no lo tomaron en serio cuando se debía

  2. Así es, no fue reconocido en vida por la entidad que debía hacerlo ni por las personas que sin duda sabían que lo merecía… como bien dice ud… la hipocresía… ya después de muerto… intentarán quererlo

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