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¿Quien es el que pinta el bejuquismo?

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Laberinto circular y viaje en la permanencia.
-La obra de Ramiro Blanco Redondo-
———————————————————————————————————————————–Cada época está signada por un estilo que manifiesta todas las artes como expresión no consiente. Este ductus, o espíritu provocador, da vigor a una energía que desborda los géneros y nos sustrae en favor de una percepción total. Podría decir que la relación pintura-poesía-música, nos hace adoptar una posición multiexpresiva cercana a los vanguardismos, procurando la libertad individual y el carácter experimental del expresionismo surreal, indagando en lo más profundo del ser humano lo que carga ; una de estas expresiones es el simbolismo modificado en sonoridades que se encuentran en las producciones artísticas del Maestro Ramiro Blanco Redondo.
El espesor y desbordamiento de las formas e intensidades de sus obras, cubren la encarnadura de los seres que aparecen absortos en un devenir incierto bebiéndose sus calles; ellas se instalan por sorpresa en la intimidad del ojo y lentamente vamos re-definiendo la pintura hasta co-crear lo pintado a la altura del milagro. Son del tiempo, respiración larga y profunda, simultaneidad y superposición de sensaciones, imágenes y vivencias que acontecen; es ritual y evocación, respiración y sonoridad de la palabra hecha piel.
Pinturas remarcadas por trazos oscilantes como fuertes vertebras que hacen flotar las figuras evocadas, sufrientes y taciturnas; cual canto de pájaros viajeros que perdieron su nido. Dolor lacerante que deambula, trasfigurado por la mano que pulsa el color, por la mirada que excede la realidad y va tejiendo lo sublime excepcional, donde el arte total coexiste con lo diverso, como otra posibilidad para celebrar el asombro.
El espectador se encuentra frente al acontecimiento que ritualiza el color y su costra, en imagen-palabra-música. Dando retorno instantáneo a lo vivido. Formas puras cargadas de sentido, ascendiendo a la dimensión simbólica, meciéndose entre olas poli-cromáticas. Intensidades devoradas por el sol, convertidas en ebriedad y ensueño.
“El pintor, como el poeta, también narra lo que fue a través de la memoria estética, con el fin de dejar testimonio de las mirada del hombre” así afirmó el crítico de arte Francisco Gil Tovar.
Es necesario entonces aceptar que la relación pintura-poesía nos pertenece para re -imaginarnos. Entrelazar nuevas vías interpretativas de nuestra memoria. “Ahora que todo es lejano, pues ha caído blandamente de nosotros” y nos persigue el olor que conduce a los viejos baúles”, proclamaba melancólico el poeta Rojas Herázo.
”El maestro Ramiro Blanco, profundiza el realismo mágico en sus pinceladas y desata la realidad prisionera en su lienzo. Color y barroquismo narran el drama humano con sus abatimientos y regocijos, su placidez y desvelos. La atmosfera uterina se desborda acuosa y desbordante. Figuras esplendidas en desnudo femenino; senos y muslos ansiosos, ebrios; expresión solar del caribe, reviviendo el calor y encanto y los dones del caribe, el embrujo vital de sus serranías otrora de abundantes cosechas.
RAMIRO BLANCO, dialoga con los conflictos de la guerra; tiempos aciagos vividos por mujeres y hombres de los Montes de María- él prefiere quedarse con su atmosfera poética, reinventa la realidad materializando las visiones ocultas de las cosas que pasaron. En su continuidad cromática y solitaria, oye el viento que susurra en los atardeceres, deletrea sus silabas como el canto del ave en la tormenta. Su vista de águila, atraviesa las sombras que se escapan de prisa y se detiene en la agonía de los viejos aromos; y las mulatas carbonizadas por el incendio de sus muertos. ¿Qué las sostiene ahora? ¿Qué conjura sus ruinas? ¿A dónde las llevan sus nostalgias? Ellas cargan las semillas de todo lo perdido, es todo lo que puede llevar mientras huyen; un pueblo una memoria creciendo en sus entrañas, la tierra por dentro. Llevan entre sus senos un fruto redondo como ofrenda ritual al arcoíris. Aletean incesantes por caminos perdidos, un temblor se asoma en sus pupilas, esperando paciente que en el cielo madure sus anhelos y tejer de colores un cielo más allá de sus miedos, donde la soledad no las alcance. “Guerreros con armaduras que antes de partir tienen la muerte en las ojeras (Gustavo Tatis. Escritor y ensayista Cordobés.)

Ramiro Blanco Redondo es el pintor de los Montes de María que canta en la tempestad de sus colores y provoca en franca lid a sus Dioses tutelares para que le sigan permitiendo tejer en sus lienzo el hondo martirio de navegar sus llamas. Como constancia auditiva le ha llegado la música, cual fogón que consume para borrar la imagen terrible del llanto, ebrios de presente. Unidad y gracia que halla a en su camino para que no le falte el canto.
Él es ese niño descalzo baja la lluvia, que aprendió a esperar; fiel al misterio revelador que lo envuelve. El vacío de su dulce soledad, resplandece como sol en el tino de sus manos.
Sigue develando tu poesía gran pintor, ¡tus verdades escondidas en el alma! Mueve las escamas de tu urdimbre. Que no se diluyan tus crepúsculos en los rostros despojados. Un día nos miraremos los ojos de nuevo, los senderos y los sueños serán nuestro vestido. Y moraremos donde se escuchan las lejanas gaitas y suena un tambor, invitándonos al encuentro…

Delimiro Del Toro Ibañez
Escritor y poeta Monte Mariano.
Sincelejo, Mayo 19 de 2019.

Alfonso Hamburger

Celebro la Gaita por que es el principio de la música.

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