Homenaje a Miguel Cabrera(4)

Homenaje a Miguel Cabrera (4)
LOCURAS GENIALES!

Por ALFONSO HAMBURGER.

Miguel y Justo Cabrera Castilla hacen parte de los miles de mojaneros que recibieron los estragos de las inundaciones y que salieron del territorio con la ilusión de regresar algún  día con la antorcha de la fama, una profesión, un amor, un prestigio.

La región era un emporio de riquezas que atrajo gente de todo el mundo y la panela era tipos exportación, pero en 1926 llegó un cura español que iba a cambiar la historia en los veinte años que vivió en Majagual,donde murió de un infarto en plena misa. Hoy su nombre está inscrito en un colegio, un barrio, la boca del rio Cauca y en un corregimiento.

Rogelio Goez y Miguel Cabrera, sencillamente.

José Gabaldá, nombre del sacerdote, lideró la apertura la boca de Morro Hermoso – la famosa Boca del Cura- en 1936, para desviar el agua de Río Cauca al caño Mojana, que irradiaba a Sucre, principalmente,  y así beneficiar a Majagual, pueblo atacado por la peste del cólera que estaba diezmando la  su población. Las aguas estaban podridas y el desvío las lavó.

La gente se salvó,pero ya nunca más pudieron controlar las aguas. Sólo hasta 1973, el Gobierno empezó a cerrar la boca, pero nunca hubo una solución eficaz.

Quienes tenían para sacar a sus hijos y sus bienes lo hicieron y los pueblos quedaron en mano de los menos pudientes, quizás los bastardos, hipótesis poco estudiada.

Los Cabrera Castilla tuvieron el privilegio de salir a estudiar, siguiendo el ejemplo del padre, el ilustre médico cartagenero Miguel Ángel Cabrera Utria, quien procreó 27 hijos en diferentes pueblos y ocupó varios cargos, como Director del hospital de Sucre,entre otros.

En la década de los ochenta , Miguel Cabrera Castilla estaba en la cúspide de su fama y su sueño era presentarse en la famosa caseta Central Gril La Espiga de Oro, en la orilla del caño Mojana, según relata su cómplice de aventuras, quien manejaba la nómina del conjunto, el consagrado periodista Rogelio Góez Barragán, que se convirtió en empresario de casetas y manager, ahijado, además, del médico ilustrado.

Felipe Paternina y Miguel Cabrera, pareja irrepetible.

Miguel, siempre ingenioso, amante de la espectacularidad y lo exótico, quiso hacer algo diferente para su anunciada presentación en la Espiga de Oro. Buscó un burro y preparó la escena. Entraría a la caseta en un burrito, como entró Jesucristo a Jerusalén.

En 1986, con varios temas pegados y acompañado del rey de las sábanas Felipe Paternina, Miguel Cabrera Castilla irrumpió en un burro callejero, que ni corto ni perezoso, una vez se alivió de su carga, se quedó comiendo tranquilo en la caseta, presenciando el espectáculo.

Aquello fue la locura. La caseta estaba que no le cabía ni una razón de boca. El conjunto en tarima empezó una fanfarria mientras el presentador anunciaba el gran acontecimiento. Miguel se montó en el burro y entró a la caseta. Del burro dio el salto a la tarima.

Siendo acompañado de otro loco, Mario Zuleta Diaz, que había sido celador en Cartagena, se presentaron una noche muy oscura en Santiago Apóstol, un corregimiento de San Benito Abad, pero les pusieron  la competencia de un picó al frente, por cinco mil pesos la entrada y los barrieron.

Mientras la caseta del picó estaba llena, la otra estaba vacía. No tuvieron más remedio que abrir las puertas. La gente llenó la caseta de Miguel. La idea era salvar la inversión con el consumo. A duras penas empataron.

Por la madrugada, trasnochados , apuradamente habían recaudado para pagar el bus.  Mario Zuleta Diaz ,que no conocía la región , empezó a ver a lado y lado del camino los promontorios que parecían fantasmas ,las siluetas de los nidos de comején y tras confundirlos con gente, les gritó que a ese pueblo perdido en esos andurriales no regresarían ni a recoger los pasos.

– !Adiós pichones de volcanes, por aquí volveré  si acaso cuando sean mayores!, les gritó, sacando la cabeza por la ventanilla del bus.

Alguna vez fueron a tocar una caseta a los lados de Momil, caseta El Toro Negro, donde el dueño del baile, José Hernández, El Mirry, se las estaba tirando de borracho en la madrugada para no pagarles el resto del contrato. Lo llamaban y no respondía. Se las tiraba de borracho, acostado en el piso.

Fue donde Miguel llamó a sus músicos y les ordenó que cada quien tomara una cajeta de ron de la cantina para pagarse. Cuando cada músico empezó a sacar su caja de ron, el empresario se despertó y se metió la mano en el bolsillo.

En cierta ocasión, Rogelio Góez llevó al grupo a la población de Cotorra, en desarrollo de la mamá de las corralejas a tocar un baile y tuvieron que tocar dos, porque Miguel empezó a cantar el tema de Jorge Oñate «El más fuerte» y la gente decía que se trataba del mismo Jilguero en persona el que cantaba. Tuvo que repetirlo veinte veces.

En Coveñas fueron a presentarse en la KZ Once de Noviembre. Rogelio Góez consiguió un patrocinio exclusivo de Aguardiente Antioqueño. Muy temprano llegó el maestro Felipe Paternina con varios integrantes del conjunto y destaparon una galillona de Tres Esquinas. Al percatarse del hecho Rogelio Góez les advirtió  que no se podía consumir de esa marca, que debían comprar de la Fábrica de Licores de a Antioquia, FLA, patrocinador del evento. El primero en reaccionar fue Felipe, que solo bebía Tres Esquinas, quien se levantó airado de la mesa.

– !Entonces te va tocar coger a ti el acordeón!, le dijo.

Ante semejante amenaza Rogelio no tuvo más remedio que buscar una botella de Aguardiente Antioqueño vacía para verter el Tres Esquinas.

Y cuando Felo bebe es porque vale la pena beber, hay que aprovechar su contento.  Y Goez, que lo conoce como yo, no iba a desperdiciar aquella oportunidad de celebrar la amistad.

Sin duda Miguel y Rogelio, genios y figuras, hasta la sepultura.

Alfonso Hamburger

Celebro la Gaita por que es el principio de la música.

2 Comments

  1. Esa andanzas Alfonso hicieron de la vida un espectáculo y le cambiaron la rutina de vivir por vivir…a vivir para sentirse vivo. A eso lleva la genialidad y las genialidades a hacer en el hacer lo que se quiere SER. Ese hecho personal, auténtico y único de cada PERSONA es lo que reafirma su existencia, y esa experiencia de vivirse es la que deja huellas en los caminos, no importa que destino, ni a qué puertos se llegue.

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