Crónicas

Esposa de Gustavo Petro habria incidido en cierre de las corralejas de Sincelejo.

Gustavo Petro, con su esposa sincelejana, Verónica Alcocer

Gustavo Petro, con su esposa sincelejana, Verónica Alcocer

JAIRO FERNANDEZ CorralejasCornadas a las carralejas (I)
ESPOSA DE GUSTAVO PETRO, HABRÍA TENIDO INCIDENCIA EN EL CIERRE DE LAS CARRALEJAS.

Nace movimiento de defensores de las carralejas, según el cual, Colombia es un país de hipócritas, donde lo prohibido para unos es visto bueno para otros. Pedirán audiencia en el Congreso de la República. Esposa de Gustavo Petro, habría incidido en cierre de las carralejas.

Por Alfonso Hamburger

Sin saber leer ni escribir (como se dice popularmente), el ex alcalde Jairo Fernández Quessep y sin saber exactamente qué fue lo que hizo- porque no existe prohibición para hacer ningún tipo de espectáculos legalmente- “cerró” las corralejas, una tradición de más de 190 años, con un poder de convocatoria innegable, que llevaron a Sincelejo con su porro emblemático en el caballo de Esteban Salcedo por el mundo entero. En la decisión habría tenido que ver Verónica Alcocer García, esposa de Gustavo Petro.
Tres meses después de aquel pánico financiero que llevó a la quiebra a los palqueros de turno y en medio de un aplauso tímido de los animalistas (Quienes buscan siempre exhibirse en las fiestas con unos pasacalles y nada más, porque sus padres también mantearon toros guapos) y de uno que otro seudo intelectual afectado, el alcalde precitado, en un conversatorio con el funcionario estrella de Ministerio del trabajo, en Comfasucre, dijo que la economía de Sucre se seguía moviendo en torno del ganado. Esa fue su respuesta cuando le preguntaron sobre la visión de su mandato en materia de generación de empleo.
Los analistas pensaron que aquel burgomaestre que se hizo a punto de besitos y de venta de telas, estaba loco. La ganadería tenía en las corralejas su máxima vitrina de exposición popular. Los hoteles se llenaban. La economía informal, que es un 70 por ciento en esta región, se movía como un terremoto. Y todos ganaban. La corraleja generaba divisas para todos. El espíritu de los sincelejanos permanecía encendido el resto del año” porque esta si es las fiesta buena”. Sin embargo, el burgomaestre, en una señal patética de que no sabía qué había hecho, las selló sin un decreto. Aun no le han tomado la placa al carro que lo atropelló, como dicen en el palito de caucho. No hubo un análisis técnico aquella vez. Se adujo que las corralejas generaban inseguridad para la ciudad. Nada concreto.
Pasaron cuatro años desde aquel pánico, porque en realidad esta actividad (llámese como se llame), le gusta a la gente, pero la ciudad sigue en el caos, más insegura y sin rentabilidad para los negocios y el comercio, que son la base de la economía. Los hoteles están quebrados. La gente anda de mal humor. Y la administración municipal no parece funcionar. Las últimas fiestas fueron consideradas las más malas en 200 años. Y el Alcalde Jacobo Quessep en sus dos años y dos meses al frente del poder, ocupa los últimos lugares en las encuestas.
Ni el Festival Sabanero, enredado en una disputa pueril, ni los reinados de todo tipo (incluidos grupos minoritarios, LGBTI), ni el dulce nombre de las artes, lograron olvidar las corralejas.
Desde aquella decisión, que de hecho tiene repercusiones políticas, y aunque las corralejas no pueden ser prohibidas legalmente y podría demandarse la norma que pone un impuesto muy alto a nivel de seguro al empresario que se atreva a revivirlas, se ha especulado y se ha dicho de todo. Las fiestas enerinas han sido un fracaso por la falta de visión de los últimos alcaldes, dice el periodista Aníbal D Luyz Polo, quien asegura que es capaz de hacer un debate en el Congreso de La República, si es el caso, en un país donde la hipocresía es el pan de cada día. Las prohibiciones se dan para unos y para otros no, sostiene. La lista a nivel nacional es larga, especialmente con las cabalgatas. La FLA, de Antioquia, no patrocina eventos donde haya reinados ni se exhiban animales.

INCIDENCIA DE PETRO.

La primera especulación señala que el alcalde de entonces, Jairo Fernández, le copió a Gustavo Petro. Detrás del alcalde estaba su sobrino, el senador Mario Fernández Alcocer, quien es primo de la esposa del hoy candidato Presidencial, Verónica Alcocer García. Ella es Sincelejana. La pareja estuvo en Coveñas de vacaciones y allí fue donde hablaron del tema.
Sobre ella dice la Silla Vacía “Verónica Alcocer García, es la esposa de Gustavo Petro, exalcalde de Bogotá.
Esta sincelejana nació el 26 de mayo de 1976, estudió derecho en la Corporación Universitaria del Caribe (Cecar) de su ciudad natal, donde fue Reina de las Fiestas del 20 de Enero.
En una conferencia en su universidad, en 1999, conoció a Gustavo Petro, una relación que terminaría en matrimonio. Ella ya tenía un hijo llamado Nicolás, y él tres, Nicolás (también), Andrea y Andrés.
Como primera dama, jugó un papel importante en la ciudad ( Bogotá). Petro, que solía tomar decisiones sin consultárselas a nadie, siempre consultaba con ella para dar pasos en su gobierno. Según algunas fuentes, durante la administración de su esposo, fue determinante para que personas como Alberto Merlano y Ricardo Sanclemente llegaran a tomar las riendas del Acueducto y de Transmilenio, respectivamente.
Petro no es la única fuente de poder de Alcocer: su familia es muy tradicional en Sincelejo y su primo Mario Fernández Alcocer es actualmente senador”.
La decisión de no dar permiso a las corralejas, que ya fueron reglamentadas en el Concejo, dejando la posibilidad de retorno, coincide con la medida de Gustavo Petro, quien cerró las Plaza Santamaría de Bogotá. Sobre el particular, RCN Radio, tiene una publicidad según la cual no se puede matar la tradición.

CAYERON LOS MAGNIFICOS.

A la par, el alcalde Fernández fue acabando con un grupo de concejales que se autodenominaban “Los Magníficos”, a quienes les quitó burocracia y contratos, para dárselos a Los Char de Barranquilla (también turcos), hoy sus aliados políticos y mentores de Ana María Castañeda, que aspira el Senado en ese grupo. ( Fuentes del Noticiero de Aníbal D Luys Polo)
Los magníficos cayeron en desgracia, a la par de las corralejas.

Otros dicen que Jairete- como le dicen sus amigos al exalcalde- se enteró que su opositor y ex aliado político Yair Acuña iba a invadir las corralejas con su publicidad. Que había adquirido 60 mil boletas. Eso lo llenó de pánico, porque el enemigo se iba a divertir en su propia fiesta. He ahí otro motivo.

La cornada de los Pic-UP

Según el periodista Aníbal D Loys Polo, un avezado hombre de radio, tarimas y espectáculos, el desastre actual de las corralejas, un tema que divide a la opinión pública, esa especie de primera cornada, tiene sus antecedentes en la irrupción del pick-up, esos tremendos aparatos tumba techos, que penetraron en el ruedo y terminaron con las bandas de viento y los fandangos. La irrupción de la música champeta y el reguetón, pregonada a todo timbal por estos aparatos, que operan como disparos dictatoriales, acabaron con la belleza de la música de vientos, con porros y fandangos. Recuerda que ya casi de noche, terminadas las corridas, todavía la sangre no se había disecado en la arena, cuando el redondel se iba llenando de mesas y servicios, para hacer el fandango. Era un ambiente sabroso y sano, en donde el campesino desfogaba toda su tragedia y se empinaba el trago, mientras tomaba un barato. No había peleas ni reclamos, porque el porro no se hizo para que la gente se levantara a tiros, sino para cortejarse.
Al buen gozón de las corralejas, aquellos hombres que las buscan donde quiera que las hagan, siempre se ponen al lado de las bandas de músicos, porque allí se oyen mejor los porros y el guapirreo. Con la presencia de los escaparates que cantan (los pick-up), los porros fueron acallados, enrarecidos. Y la fiesta empezó a ser penetrada por otras expresiones. Ese mismo ambiente extraño en las garitas y alrededores del redondel, penetró al ruedo. Aparecieron los paragüeros y elementos del carnaval de Barranquilla, como los disfraces y los capuchones. Con el paragua hacen malabares y se defienden de la bestia. La hieren.
Hoy, hasta el desfile de fandangueros es una colcha de retazos, con amanerados, según el abogado Inis Amador, quienes bailan con las manos colgadas para abajo, en el que el porro también desaparece, para darle paso a elementos diversos del Carnaval de Barranquilla, con espectáculos rodantes, en tremendos tráiler, donde el porro se ve poco. El humo y la bulla del reguetón, contaminan los desfiles. Impera la cultura del atajo. Y más atrás, el disfraz de un ex alcalde peleándose los espacios con la gestora social, a hijueputazos y mal de ojos.

LAS ETAPAS.

Un sacerdote, el padre Custode, fue uno de los pioneros de estos encierros, que se hacían usando parte de la catedral San Francisco de Asís como paredes, cuando se iniciaron (1845), en el hoy Parque Santander. Allí se hicieron por más de 70 años. Eran corralejas cuadrilongas, que se trasladaron a La Plaza de Majagual, donde se jugaron toros hasta 1964 y de allí al barrio Mochila, donde ocurre la tragedia del 20 de enero de 1980, con más de quinientos muertos.
Aníbal D Luyz tuvo el primer contacto con ellas en la plaza de Majagual. Allí se lidiaban toros criollos que iban dóciles al trapo. Quienes penetraban al ruedo eran personas adiestradas en el ajetreo del ganado, como enlazadores, jinetes, vaqueros, campesinos que sabían cómo lidiar bestias y gozaban de preparación física. El ganadero donaba sus toros para celebrar su cumpleaños y festejar su cosecha. Su máximo ego era tirar billetes o confites a las patas del toro para que los espectadores se arriesgaran a cogerlos. Pero en la medida que fueron penetrando personajes extraños, la corraleja fue cambiando. Hoy quienes entran al ruedo son citadinos, sin preparación para defenderse del toro, entonces usan armas de todo tipo.
Precisamente, en Majagual, cerca del toril, que quedaba en el lugar donde hoy se alza la efigie de Pola Bertel, unos desadaptados descuartizaron un toro vivo, lo despresaron, lo que causó espanto en los ganaderos. Fue donde se armaron para las próximas corridas con toros mejor dotados de cuernos y dispuestos a matar, entonces Así que se complicó la cosa. En esa época se hicieron famosos toros criollos como el toro negro de Juan Perna Maceo, que ya era de más casta, el Barraquete, El Nacho Vives, entre otros. Fue entonces cuando a través de la radio el señor D Lyuz, hizo pedagogía para que no se atentara contra los animales, se logró en parte, pero ya empezaron a cambiar toros criollos por media casta. Entonces se inseminó la guerra.
Posteriormente, Aníbal D Luys Polo tiene que abandonar Sincelejo por problemas personales y regresa precisamente antes de la caída de las corralejas, en 1980. Fue una estocada casi mortal a la tradición. Después todo se comercializó en exceso. (Próxima entrega: medidas para garantizar seguridad de animales y espectadores).

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1 Comment

  1. jorge isaac barrios romero
    26 febrero, 2018 at 12:15 pm — Responder

    Mientras no exista nada escrito , no se puede afirmar nada , no 👎. Se puede sindicar a nadie bajo presunciones , hay una gran responsabilidad de comunicador ante la comunidad que lo sigue , asi todo escrito por ud. Debe se amparado con pruebas escritas.

    Soñar , y pensar que esto paso sinla debida prueba es un descalabro para ud ,sr: Periodista , no se puede atropellar a nadie , ojo a nadie , con esta imaginación suya
    !
    Mil gracias .!

    Cordial saludos. !.

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