TEOFILO GAIBAO, EL SACARDOTE QUE QUIERE SER REY VALLENATO.
Cuando salió del país en medio de la guerra, el sacerdote Teófilo Gaibao Mier llevaba en su mochila una pila de canciones, talento que ejerce desde los siete años. Nació compositor, después enarboló el camino de Cristo.
Gaibao, cofundador de varios festivales del estilo sabanero- en San Benito Abad, donde nació y en San Marcos, su pueblo vecino- se instaló en el Ecuador, donde siguió componiendo en medio de la nostalgia sus canciones terrígenas, tanto en el estilo sabanero como en el vallenato.
De actitud alegre y jovial, el sacerdote villero, se caracteriza por hacer todo tipo de canciones y en especial algunas románticas de situaciones propias de un sacerdote que de la vida humana nada desconoce, como si hubiese vivido esos avatares de la existencia llevados al canto en estilo de crónica y poesía.
El retorno del padre Gaibao – YouTube
“Soy cofundador de los festivales de música de acordeón de los Festivales Riberas del Rio San Jorge de San Benito y el de la Perla del San Jorge de San Marcos”, nos escribe desde Ecuador.
He integrado en varias oportunidades la junta organizadora del Festival Sabanero en donde también he participado en el concurso de canción inédita y en donde he prestado mis servicios como jurado.
Una de las metas de este versátil religioso es ganarse el festival vallenato de Valledupar, donde ha tenido dos intentos anteriores. Sus canciones a la paz, han subido a tarima y una de ellas ya fue finalista, sueños de paz y mensaje de paz..
He participado y ganado algunos concursos de canción inédita en San Benito, Buena Vista, Montería, Turbo, Morroa y Sincelejo. Tiene grabadas más de 20 canciones vallenatas y muchas en la mochila.
Esta vez, el sacerdote se inscribió con un merengue- ritmo de su predilección- titulado El Jilguero y El Mochuelo, donde hace una analogía sobre Jorge Oñate y Adolfo Pacheco, dos grandes exponentes de la música de acordeón, fallecidos con menos de dos años de diferencia
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