El día que Whatsapp nos mandó a dormir temprano

EL DIA QUE WHATSAPP MANDÓ A ACOSTAR TEMPRANO A LOS SINCELEJANOS.

– El caos informativo afectó a varias poblaciones del Caribe. Volvimos a estar presos en Sincelejo, después del túnel obscuro de los primeros  años del siglo XXI.

 Por Alfonso Hamburger

Aniceto Molina Aguirre, referente mundial de la cumbia, murió en Texas el 30 de marzo del año pasado, sin saber quién era el tal Clan Usuga, como muchos sincelejanos desconocíamos hasta un año después, qué o quienes eran la Las Autodefensas Gaitanistas Colombia.

Molina Aguirre, considerado el nómada y voz de la cumbia y el acordeón en el mundo o El Tigre Sabanero, fue a encontrar su  suerte a México en 1973, donde estuvo en una gira con Los Corraleros de Majagual, después de colonizar Valledupar, ser deportado de Venezuela, hacer de chofer en Sincelejo y acompañar con su acordeón a Alfonso López Michelsen con Julio Fontalvo, en su campaña presidencial de 1974. Allá se quedó desde  entonces ( 41 años), convirtiéndose en uno de los artistas colombianos más populares del mundo, incluso más que Carlos Vives, Juanes o Diomedes Díaz, pero desconocido en Colombia. Mientras él estuvo lejos, se aposentó el vallenato en lo local, meintras la cumbia que el llevaba, sequia abriendo caminos en el mundo.

Su sepelio, como si se tratase de un papa de Roma, se produjo en medio de un ritual poco habitual en estas tierras del olvido. Fue un acto  montarás que lo devolvió a su tierra( El Campano, Córdoba), sin conocer quién era un tal Dairo Antonio Usuga David( Otoniel), que se  produjo solo once días después, sin el despliegue de la prensa nacional. Fue sepultado en un mausoleo construido por él mismo en la Finca La Florida, que él había rescatado para levantar el imperio perdido del padre. Su idea de un regreso triunfal a su tierra con una gira artística había fracasado por achaques del corazón.

Sus amigos y familiares en Sincelejo, tierra donde afincó sus reales después de darle varias vueltas a medio mundo, pensaron en hacerle un homenaje al cumplirse un año de su muerte con una misa y un conversatorio de cumbias en el pomposo teatro Municipal, parte posterior, para aprovechar la brisa en medio del calor de Marzo. Invitaron 600 personas, que de hecho atiborrarían el lugar, dado el poder de convocatoria de la radio local. La propaganda fue abundante, seguida de la solidaridad de los colegas del difunto. Querían resarcir el nombre más hozado de la cumbia después de Andrés Landero, a quien le han levantado monumentos en Argentina y en México y a quien han llegado a velar como si fuese un santo. Aniceto, dicen los organizadores y entendidos, nunca recibió en su país los honores de un hombre con talla de obispo musical. De modo que la velada pintaba como para alquilar balcones. De Valledupar se vendría Julio Oñate Martínez, rey vallenato de la canción inédita. Allá Aniceto dio catedra de música cuando los Zuleta ni siquiera sabían si iban a tocar acordeón. De Cartagena vino el premio Grammy Latino Rodrigo Rodríguez, quien da fe de la grandeza de Molina; De Sahagún fueron invitados dos puntales de la Red de Sabaneros Militantes, Juancho Nieves, el hombre que domó las gaitas y Edgar Francisco Cortez Uparela, un investigador minucioso y sencillo; de Barranquilla fue invitado Aníbal “Sensación” Velásquez, a quien Molina prestó su acordeón para rearmar su grupo en un momento de crisis y empeños. Y de la Sincelejo fueron invitados Fabio Santos y  Nacho Paredes, autor éste de “La cumbiamberita”, un gritazo de monte que se fue por el mundo como un huracán, interpretado por 40 músicos cubanos para recibir la delegación olímpica de Colombia que fue a Cuba a unas gestas mundiales.

Todo estaba perfecto para un homenaje sublime. El teatro estaría atiborrado de público, con el gobernador de Sucre y el Alcalde de Sincelejo a la cabeza, pero un WhatsApp, que circuló en un grupo de periodistas en las redes sociales, aparecido como un suspiro, como un viento maligno, desbarató el homenaje. Si el anuncio del tal paro armado de las Comandos Gaitanistas de la AUC se hubiese producido quizá diez días antes del viernes primero de abril, día previsto para la ceremonia, era posible el aplazamiento, pero no. Los acontecimientos se precipitaron en forma maliciosa en menos de 48 horas, entonces vino el caos. Hubiese sido como aplazar la muerte del homenajeado, que ya era un hecho cumplido. Molina seguirá cumpliendo años de muerto todos los 30 de marzo.

¿Quién puso el panfleto? Al principio todo pareció normal, como uno de esos escritos apócrifos que circulan en los pueblos, que atemorizan a la gente por tres días y después todo pasa. Vuelve la burra al trigal. Regresa la parranda. Y los días se juntas unos a otros sin grandes sobresaltos. En esta vez no hubo análisis oficial de si el panfleto era real o no. Al comunicado, firmado supuestamente por el comando de las Autodefensas Gaitanistas en las montañas de Colombia, muy a la usanza de la guerrilla de antes, surgieron voces y videos que se fueron multiplicando. Fue imposible detenerse en el rigor de las apariciones. Las redes sociales se incendiaron con la circulación de evidencias falsas del caos. Sincelejo, la ciudad apacible, de brisas y de sol ardiente, con un 33 por ciento de su población declarada oficialmente víctimas del conflicto reciente( unas 140 mil personas) volvió a quedar presa en su figura de girasol, con calles estrechas que se convierten en callejones y una actividad caótica en la movilidad, quedó sin salida. Volvimos a sufrir el mismo síndrome de cuando la guerrilla nos tenía cercados. La información fue incontrolable. No se sabía de dónde venía ni quien la enviaba. Muchos periodistas y seudo periodistas, fueron víctimas de la ola viral del WhatsApp.  ¿Había silencio  oficial?

A las 12:30 del viernes primero de abril, un aficionado grabó y montó en las redes un video con su celular, que muestra la calle Real de Sincelejo(Carrera 20), a la altura de Almacén Carmencita ( Orgullo de la moda en Sincelejo), El Palacio del Concejo, la Droguería San Judas, que son referentes de la actividad comercial de la capital de Sucre, como si se tratase de la manzana de Manhattan, solitaria, hasta el Parque Santander. La calle está tan vacía que hay unas palomas comiendo piedrecitas al frente de Calzado Bucaramanga( Edificio Madrid). Solo levantan torpe vuelo por el paso de la moto que va grabando. En un día normal, esa calle no muere al mediodía. Allí se forman trancones viales de tres cuadras.

Las voces cachacas , estilo paisa, que hablan de dar chumbimba-  termino no usual en Sincelejo-  amenazan a estudiantes de Unisucre, Cecar, Las Mercedes y El Colegio Panamericano Campestre, propiciando alarma en los padres de familia, que fueron a buscar a sus hijos a los colegios el viernes primero después que habían entrado a clases.

Antes, El jueves 31 de marzo por la tarde, un video similar había mostrado una situación parecida en San Onofre, lo mismo en Sampues y La Mojana. Hasta San Jacinto llegó la noticia de una bomba en La Gobernación de Sucre.

El simulacro de unos estudiantes de la Universidad de Córdoba, según el cual la ola de muerte había llegado a esa Alma Mater,  fue comentado en un Twist por Gustavo Petro, lo que le daba un tinte de oficialismo al caos. La situación ya tomaba ribetes políticos. Estaban preparando el zarpazo, para la protesta contra el presidente Santos el sábado.

– La presidencia de Gustavo Petro no la aguanta nadie, dijo una voz.

El rumor se volvió viral. Un conocido conferencista cordobés que venía de Cartagena el jueves por la tarde, cayó en un trancón provocado por La Policía a la altura de San Onofre, por la vía que empalma con Toluviejo- Sincelejo. Fue imposible pasar. Se devolvió por el Viso( Marialabaja), para tomar la vía San Juan- San Jacinto-Carmen de Bolívar- Sincelejo y fue peor. Allá el trancón era a la altura de San Juan Nepo. El caos era total. Nadie informaba verazmente. Sálvese el que pueda. La abundancia de información propiciada por los propios ciudadanos, se volvió irreal. Los dejaron pasar a las tres y media de la madrugada. Nadie dice el porqué. Nos acordamos de la llamada zona de rehabilitación y  consolidación en el Gobierno de Uribe, que se cerraban las carreteras en las noches.

Unos asaltantes, el jueves 31 de marzo por la tarde atracaron una buseta entre Corozal y Sincelejo, llevándose 5 millones de pesos. Los informes de camiones incendiados, con fotos, sin atestiguar si eran recientes o antiguas, cundió en WhatsApp.

Apenas el viernes primero, a las ocho de la mañana, es cuando aparece en las redes de periodistas (grupo informa Sucre)  la voz de un oficial de la Policía pidiendo a los ciudadanos calma y no prestarle atención a las redes. Dice que todo está controlado y que los ciudadanos pueden salir de sus casas. La voz era tardía y se pierde en el marasmo que ya ha circulado. La psiquis de las personas ya está afectada. Ya hay un paro psicológico.

Surgen voces contradictorias, señalando que es fácil decir que la gente salga, cuando a nadie se la garantiza nada.

Desde Montería, el compositor Francisco Burgos, quizás interesado en desplazarse a Sincelejo para el homenaje a Aniceto Molina, pregunta en Facebook quién le da razón oficial de la ruta y del orden público. Nadie responde. Igual hace Juancho Nieves desde Sahagún, quien prefiere quedarse quieto en primera base. No asistieron.

Luz Helena Salgado, periodista del congreso de la Republica, informa que el vuelo previsto para Sucre desde Bogotá, es cancelado. Allí venían funcionarios de Derechos Humanos, a instalar la mesa en Sucre, después de estar inactiva varios años.

Se anuncia un consejo de Seguridad en Montería con el presidente Juan Manuel Santos, pero ya a esa hora se hablaba de otra buseta incendiada entre Cereté y Montería, por “desobedecer” la orden de paro. El operador de una estación de gasolina en esa zona, habría sido muerto, por suministrar combustible.

A las siete de la noche del viernes primero, en los alrededores del teatro de Sincelejo, todo era Silencio. Tres personas fumaban en las escalinatas. En la entrada principal, Nacho Paredes, con su cabeza lisa, Rodrigo Rodríguez, Mary Vidal y Carlos Olaya Silva, comentaban la soledad de las calles.  A las 7 y 15, cuatro operarios del sonido, trataban de calentar los micrófonos en el interior del Teatro. En el centro del auditorio fantasmal, Delimiro del Toro, ponía su cámara filmadora en el trípode para grabar el homenaje a Aniceto Molina, con la compañía de Pedro Murillo, jefe de asuntos culturales de la Alcaldía de Sincelejo, que pese a la soledad, sonreía.

7:20 PM.La periodista social del Meridiano de Sucre, llegó en una moto. Mientras un cura bendecía la ceremonia, la periodista del medio local hizo un grupo con los invitados al conversatorio sobre Aniceto Molina, tomó la foto y se fue. Lo mismo hizo el equipo de la televisión local. La jefe de prensa del Fondo Mixto de la Cultura, al menos esperó para hacer algunos registros del acto.

A las 7 y 35, el conductor del evento, contó a vuelo de pájaro, 38 personas de las 600 invitadas, regadas en el primer nivel. El segundo piso era una bóveda oscura, sin un alma.

El conversatorio se dio en medio de algunas fallas técnicas con cierto interés, pero a la medida que se alargaba, la gente se iba levantando de sus sillas. Afuera el viento ululaba en la soledad de los tejares.

A las 9 y 33, Silvio Cohen, coordinador del evento, puso un mensaje de texto al presentador: “Compadre, ya termina eso y vámonos”.

Había tanto miedo y soledad en el homenaje, que ni Jesús Paternina Molina, nieto del homenajeado, un muchacho de largo aliento para la parranda, alzó el codo, perdonó este viernes y se fue a acostar con las gallinas.

A esa hora, el maestro Aniceto Molina allá en el cielo, la voz más autorizada de la cumbia en el mundo, estaría indagando a San Pedro, sobre quien era un tal Dairo Antonio Usuga David.

Alfonso Hamburger

Celebro la Gaita por que es el principio de la música.

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