El último pedo del vigilante de turno

EL ÚLTIMO PEDO DEL VIGILANTE DE TURNO.
 
Por  Alfonso Hamburger
Lo último que hizo el vigilante  fue lanzarse un pedo bien hediondo y agrio mientras descendía las escaleras del edificio donde laboraba. Era domingo y muy seguramente pensó que era el único mortal con vida en aquel edificio donde yo laboraba como locutor.  Las escaleras estaban en penumbra y como yo cargaba mis llaves, abrí la puerta principal, pasé la recepción solitaria y empecé a subir al tercer piso.

El bajaba del cuarto, donde prestaba su vigilancia a las oficinas de Familias Bajo el Sol y debió soltarse aquel pedo tan fuerte en el tercero,  porque me lo tropecé empezando los peldaños del segundo y apenas pasó sentí aquel olor fétido tan fuerte que casi me ahogaba, con la nariz tapada alcancé a sobreaguar  y a duras penas pude abrir la puerta de mi oficina y entrar.

No alcancé a reclamarle ni le dije nada- cada quien carga sus pedos y convive con ellos como puede- porque al otro día lo vi en el periódico retratado. Esa misma noche del domingo se estrelló en su motocicleta cuando bajaba las hoy destruidas faldas de la Sierra Flor.

Alfonso Hamburger

Celebro la Gaita por que es el principio de la música.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Previous Story

El día que Whatsapp nos mandó a dormir temprano

Next Story

El cura que financiaba parrandas sin saberlo