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El día que expulsaron a Ruben Dario Salcedo del Festival Sabanero!

ruben dario sEL DIA QUE EXPULSARON A RUBEN DARIO SALCEDO.

Por Alfonso Hamburger

El maestro Rubén Darío Salcedo, figuera excelsa de nuestra música sabanera, fue expulsado del Festival Sabanero del Acordeón en enero de 2014 porque pidió un millón de pesos a la junta directiva. Según el furibundo maestro, a algunas personas de los directivos- que no fue cierto-, les había quedado dinero y a él, que era el presidente, ni para una bolsa de agua. Alguien había tratado de quedarse con uno de los acordeones que donó el comercio. El ambiente malévolo ardía en el evento, que se hizo al módico costo de 52 millones de pesos y donde se entregaron los premios en tarima por primera vez, se diseñó un logo y una imagen corporativa, se organizó un foro académico y se revivió el evento, después de doce años de ausencia. La emisora de la Universidad de Sucre hizo cuatro meses de publicidad al festival, que no estaba muerto, sino que andaba de parranda.
En el mismo evento, al vicepresidente se le prohibió pisar la tarima, entonces el festival, ya revivido, entró en disputa. Al éxito le cayeron como gallinazos. Todos querían el espacio para promover sus políticas. Todos eran dueños del acierto. O se creían. Uno de los directivos aspiró al Concejo, sacando 38 votos, pero eso le bastó para alcanzar su meta de tomar el evento por su cuenta.
La expulsión del maestro Rubén Diario en forma ligera por el entonces Tesorero, quien lo amenazó de muerte, propició un sismo . A Fundafessa, Fundación del Festival sabanero, le nació como competencia, Fundafesac, algo así. La guerra era profunda. Las 52 reuniones que hicimos en casa del Tesorero, hoy presidente, fueron infiltradas como en los mejores tiempos del Watergate.
Y como el festival ha obedecido a un guiño político y no a un proceso cultural, Rubén Darío Salcedo y sus amigos, apoyados por un concejal, se alzó con el evento, que abandonó la imagen corporativa, la parte académica y bajó el monto de la premiación, en un festival desteñido, oscuro, con directivos borrachos y en medio de la disputa dicen las malas lenguas que se perdieron 47 millones de pesos ( 2015). El concejal, después frustrado aspirante a la Alcaldía, sirvió de puente para sacar la partida de la Alcaldía, pero se quedó con una parte. El maestro Rubén Darío Salcedo, en la soberbia de ser presidente del festival mientras viviera, estuvo a punto de hipotecar su único patrimonio: su casa, donde vivió Pola Bertel. Si no lo hizo fue porque no encontró quien le ofreciera lo que valía el festival. Se salvó la casa, pero el festival se hundió otra vez. Eso fue comenzando la gestión del actual Alcalde. En 2016 no hubo festival.

RUBEN_DARIO_SALCEDO
Después se hizo un foro, especie de montaje para justificar el evento. Para nada sirvieron los consejos de Numas Gil y Adolfo Pacheco. El festival, que siempre se parcela políticamente, fue entregado a dos concejales. Y el de 2020 depende de quien gane la Alcaldía el próximo 27 de octubre. El actual presidente tiene cuota en la actual administración.
En enero de 2017 volvió el Festival Sabanero, en homenaje a Lisandro Meza. La Universidad de Sucre, bajo mi guía, abrió un espacio permanente al festival en la emisora para promocionar sus ritmos y emboscamos cada domingo a figuras destacadas de esta música. Incluso, alcanzamos a hacerle un pequeño Homenaje a Nivadel Pineda, de Sampués, el de las bolas de billar, quien murió en la más espantosa pobreza. Este festival subió a un presupuesto de 180 millones de pesos de la Alcaldía y 30 millones que generó la venta de licores en la cancha del Barrio Mochila. 210 millones de pesos incrementaron su presupuesto cuatro veces. Eso los volvió locos de poder, sed y codicia. Y como era un proceso político, el Alcalde le dio el aval al director Ejecutivo de Fundafessa, quien no había aplicado ni un solo punto de los 19 proyectos permanentes que se trazaron en más de 52 reuniones, donde el tesorero invocaba a Dios, se tomaban de las manos y ponían el festival en manos de un ser superior.
Cuando llegó el dinero de la Alcaldía, todos se soltaron de las manos, se olvidaron de Dios y del proceso. Se juntaron cuatro personas y pusieron a un centinela altanero, que se encargara de espantar a la gente. La primera víctima fue Carlos Olaya, siempre acompañante del proceso. No lo atendieron. No les interesaba. Cuando vi que aquello iba por mal camino, igual me aparté. Pero después reaccioné y quise apoyar, porque vengo en el proceso desde 1974, escribí el ABC ( En Cofre de Plata), he dictado muchas conferencias y he estado en foros sabaneros con algunos amigos estratégicos, como los hermanos Paternina Payares y conformamos la Red de Sabaneros Militantes. El Tesorero nos dijo que él no mandaba allí, que habláramos con fulana de tal. Ni el presidente ni el vicepresidente actuamos en el Festival. EL presidente de Fundaffesa, Marcos Garrido, no recibió siquiera una boleta para asistir al evento. Tuvo que ver el espectáculo desde afuera. A la Universidad de Sucre, que hizo más de tres años de promoción, ni la mencionaron en tarima. Estaban embriagados de poder. En los alrededores del campo de Mochila había gente allegada a la junta vendiendo boletas para la zona especial. El festival subió en público. Confieso que lloré de satisfacción cuando vi a una niña de Valledupar tocar el porro, con una destreza descomunal. Yo también, aunque estaba en el público y anónimo, estaba feliz, porque había trabajado por el evento desde mi posición de periodista. No quería más. Pero sentí dolor por el desconocimiento a la entidad que represento. No obstante, seguimos apoyando desde la emisora. Se habla de nepotismo, dos familias guiando el festival, con participantes que eran jueces y parte.
Lo peor vino después. El único balance que entregó la junta directiva, quienes usaron los papeles de Fundafessa( pero sin la firma del presidente y vicepresidente), quienes ya habían sido excluidos , usaron los papeles para hacer el festival, sin que la asamblea se reuniera. Manejaron 210 millones de pesos. Vino el festín del despilfarro. Se repartieron el resto de la plata, después que pagaron los premios. No se perdió ni un solo peso, porque estos pesos “se los habían ganado” los que se echaron al hombro el festival. No hubo denuncia de aquel prevaricato, por cierta estimación al Tesorero, máximo jerarca en el día de hoy . El director ejecutivo terminó ganando más que el primer puesto en profesional (14 millones). Creamos ídolos con pies de barro, falsos profetas, verdaderos cuenta chistes.
Y pásmense, el Tesorero- Ahora presidente de otro ente que se inventaron: pasaron de Fundafessa a Corpoffesa, se auto giró cuatro millones de pesos, después que le había negado un millón al maestro Rubén Darío Salcedo. Aquello olía a gasolina.
Colofón: Un evento como este, que terminó en una parranda más, no genera confianza porque en la forma como se maneja da la sensación de corrupción.
Ah, a las dos de la mañana del lunes pasado, en la aplicación Go vi que uno de los hijos del actual presidente, una especie de loco, con cara de puente roto, solicitó un servicio de taxi para tres personas: Habían, copiando a Rubén Darío Salcedo, empeñando la camioneta. La pasión es irracional. Una persona pasional es capaz de amenazar de muerte hasta a su mejor amigo. Alcanzaron la gloria póstuma.

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Alfonso Hamburger

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Celebro la Gaita por que es el principio de la música.

1 Comment

  1. ARNULFO BORJA
    2 julio, 2019 at 12:12 pm — Responder

    Con razón le falta prestancia al Festival

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