¡Por qué gustó tanto esta gaita en su tierra?

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Un festival de alto nivel.
– Un vallenato nacido en Argentina ganó en canción inédita.
Un festival de alto nivel, en un marco mágico, como lo es la tierra de la hamaca grande, el pueblo más ancestral de América, es el que acaba de pasar en mi tierra: San Jacinto de Duanga, el de los gaiteros, el de Adolfo, Toño y Landero, y una pléyade de aristas que tanta gloria nos han dado.
Personalmente, me siento muy satisfactorio, como dijo Enrique Díaz. El reencuentro con los viejos amigos y ese abrazo permanente y aplazado, la familia, la cultura. Fue una agenda apretada, pero significativa.
Llegué el jueves16, día del patrono, y a las 5:59 me hice un selfie con el busto en Homenaje al Maestro Adolfo Pacheco. Los bustos no son retratos. Son aproximaciones, según el maestro Juan Carlos Ibáñez, líder de un nuevo movimiento mundial, llamado el nomadismo. Este busto será el primero de otros que haremos al resto de artistas. Reposará en el Museo Antropológico, en la casa de la Cultura, pero por el momento está en Barranquilla.
Fue una noche mágica, donde el alcalde Abrham Kammel se sobró. Resultó ser un hombre sencillo, risueño, quien le ha tenido la mano a nuestros artistas, encabezados por Juan Carlos Lora, un verdadero líder y polifacético artista. A Juan K uno lo ve siempre innovando, locuta, actúa, compone, canta. Magnifica puesta en escena con canciones de Adolfo. La presencia de varios comunicadores como Juan Carlos Díaz, Aníbal Terán (hijo adoptivo) y Numas Armando Gil, y mi persona, narrando un poco cada canción, fue un valor agregado. Pekín Romero, Rober y Jeison Landero, Prexísteles Rodríguez con el chico Rico, el hijo de Dimas Solano, Oswaldo Olivera, Juan Piña, Rodrigo Rodríguez, entre otros hicieron olvidar a los foráneos.
La pareja de Homenajeados, Pascual y Rafael Castro Fernández, se la gozaron.
Me correspondió calificar las 35 canciones inéditas, donde hubo un nivel impresionante. No fue fácil. Hubo canciones de Chile, Ecuador y Argentina. Entre ellas dos reyes de la canción inédita en el festival vallenato, como Feliz Carrillo Hinojosa y Adrián Villamizar, este nacido en Argentina, ganador con un himno a las víctimas, “Dime la verdá”.
El nivel de afuera, sin demeritar a los locales, fue muy alto. Los locales tienen que cambiar la temática, pues se están repitiendo. Cualquiera de las canciones presentadas, pudo ganar. Algunas con estrofas muy largas y con elementos repetidos. Los jurados, aunque no estuve en las dos últimas rondas, coincidimos en los puntajes. Prácticamente el festival se decidió desde la primera ronda, nunca vario la tendencia.
Se advierte que algunos compositores tienen dificultad a la hora de preparar las canciones, pues no es fácil hallar un gaitero hembrero.
Además, hubo tremendo parrandón en la Villa de Hamburgo, actividad que ya lleva 16 años en el marco de las fiestas. Es una actividad que hacen un grupo de amigos. Esta vez actuaron Roberto Calderón, Jacinto Leonardi Vega y Marciano Martínez, con varios acordeonistas, entre ellos José Vásquez.
Agradezco la atención de la familia Baty- quienes llegaron en el mismo barco que trajo a los Hamburger, lo que nos hermana- quienes hicieron una parranda familiar en su residencia, donde me sentí muy bien atendido. Seria largo enumerar a tantos amigos y abrazos.
También hubo dos excelentes conversatorios en la sede de Clusydem y la emisora San Jacinto Radio, uno sobre la danza y otro sobre patrimonio, coordinador por Mercedes Barraza y Armando Tapia, respectivamente. Lo que se dijo allí es muy importante para preservar la manifestación. Nos hacen falta documentos y hay que empezar a escribirlos, buscarlos.
La gran presencia de investigadores y extranjeros en el festival, fue notable. Corfoarte es una entidad que funciona y se está abriendo a que lleguen a ella quienes amamos este bello patrimonio de la gaita.
También hubo sendos desfiles de danzas y gaiteros por la calles del pueblo.
El concierto de Andrés Ariza Vilazon y Poncho Zuleta, para cerrar, no superaron a la gaita y se demuestra que la gente acata nuestras tradiciones con compostura, pero cuando llega el brincoleo de la nueva ola, vienen problemas.
Queda latente que San Jacinto necesita un escenario monumental, para recoger toda esta riqueza y además un buen hotel, en ese mismo complejo, para alojar a los visitantes con mayor dignidad.
Creo que utilizando el relieve quebrado de nuestro Municipio como gradas, pueden ser un gran aliado para pensar en ese gran coliseo de la gaita, un sueño inaplazable.
Felicitaciones a mis paisanos, por regalarnos tanto.

Alfonso Hamburger

Celebro la Gaita por que es el principio de la música.

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