Mataron mi atracador

Por Alfonso Hamburger
 

El mecánico que presenció mi atraco el lunes santo me llamó para que comprara el periódico, porque habían matado al tipo que penetró en el taller y me apuntó con un revolver 38 largo. El que me atracó.

Corrí al periódico Aldia en forma tan precipitada que me negaron a los periodistas, dizque porque estaban redactando. Eran las cuatro de la tarde, en la angustia del cierre. Al fin pude ver el periódico, pero casi no identifico al joven, porque el día que nos atracó tenía una cachucha puesta que le tapaba casi todo el rostro y creo que estaba más nervioso que nosotros. Éramos seis. Además de una foto en vida, donde aparece rozagante y con una sonrisa de artista, con cejas pobladas y una “v” de victoria hecha con los dedos, había otra en la que aparece moribundo, con un ojo reventado.

El día que nos atracó dio papaya. Mientras me requisaba bajó el arma, apuntando al piso, y al tratar de escapar dio la espalda con tranquilidad, mientras buscaba la salida, donde una moto lo esperaba. Esa fue la misma papaya que puso a un hombre que atracó hace seis días en el barrio Alto Ford, cerca donde está una empresa de vigilancia privada. Después de atracarlo se dispuso a escapar, dando la espalda. El atracado era un agente de civil, quien desenfundó su arma y le disparó.

La bala le penetró por la parte trasera de la cabeza y le salió por el ojo izquierdo. Tuvo muerte cerebral, fue llevado a Montería, donde falleció. Vivía en el barrio ciudadela Universitaria. Dios lo perdone.
***.

Hubo un tiempo en que las personas que se metían conmigo y trataban de hacerme daño se morían. Y yo no levantaba un solo dedo. Eso me asustó, porque había gente que yo quiero que trataba de hacerme daño, entonces le pedía a Dios que no lo fuese a castigar con la muerte.

La lista fue larga, desde un cura que me lanzó de la Iglesia por el simple hecho de tomar unas fotos. Al  principio de mi carrera fui fotógrafo y de los buenos. Aquel sacerdote, desgraciadamente fue secuestrado y los bandoleros lo asesinaron. Aun rezo por su alma.

Un abogado, un concejal, un sicario,  que me la tenían en rojo, también murieron en diferentes circunstancias.

Lucia Reyes, mi gran amiga, periodista ya fallecida, siempre me preguntaba sobre el material de que yo estaba hecho, porque sabía de muchas personas que querían hacerme daño y aquellos ataques no me hacían ni cosquillas. Pregonaban que yo algún día iba a coger carretera, que me iba a volver loco.

Le dije que además de tener una protección en el cielo, mi táctica era no hacerle daño a nadie, de tratar de hacer lo mejor por la sociedad, por mi familia, pero más allá de ello, mi táctica es andar por el mundo sin demasiadas pretensiones y sin detenerme a mirar a nadie, quizás tirándomelas de loco,  porque eso me ha permitido pasar al lado de sicarios, políticos corruptos, delincuentes, y estar tranquilos, como si en realidad no existieran. Ha sido como pasar el túnel oscuro de esta sociedad  sin detenerse a mirar esas personas, que me han sido indiferentes.

Y por supuesto, yo a ellas. Le doy gracias a Dios por permitirme este tiempo y en éste poder consolidar mi obra, para que ella hable por mí hasta más de cien años después de mi muerte.

Alfonso Hamburger

Celebro la Gaita por que es el principio de la música.

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