Los primeros muertos de la doble calzada

Muere la sierra flor V
 
A  PEDAZOS SE CAE EL  CIELO…

Nueve viviendas de la verada el Cielo de Sincelejo  están peligrando por  la erosión provocada por los trabajos que adelanta Autopistas de la Sabana en la Sierra Flor. Así lo denunciaron los habitantes, quienes preparan una manifestación, porque no han sido escuchados y ya las grietas amenazan con tragarse el camino de herraduras que los conecta con Sincelejo, dijo Iván Rodríguez, uno de los afectados.

La respuesta de la empresa es que se han presentado imprevistos, pues los cálculos fallaron y con la llegada del invierno la situación se agravó. Las grietas y el desmoronamiento del cerro son una amenaza para todos. Si siguen los trabajos quedarán aislados de la carretera que va a Tolú, pues la otra entrada, por el sector de La Vega, está en mal estado, ya que lleva más de ocho años sin  mantenimiento.

La empresa mandó a poner unas carpas protectoras y cinta de peligro, ante la inminencia de nuevos deslizamientos.Cabe destacar que en el sector de la Sierra Flor, donde una empresa bogotana pone mallas protectoras para evitar nuevos deslizamientos, las obras están paralizadas por resolución de Carsucre, debido a muchas fallas, entre ellas la falta de una licencia para extracción de minerales.
 
Muere la Sierra Flor (V)
LOS PRIMEROS MUERTOS DE LA DOBLE CALZADA.
La  historia de un hombre, puede ser la historia de una región. La doble calzada que embiste nuestras tierras desde hace unos años, llevándose a su paso la memoria tradicional, ya cobró sus primeras víctimas. No fue necesario que una tracto mula salida de madre se los llevara por delante a su paso desmadrado por Sincelejo. Pedro y Nubia, murieron de nostalgia, porque la doble calzada, a la altura del barrio El Brujo, les arrebató el espacio que habían habitado desde niños.

Allí vivieron felices, entre patios herrumbrosos, separados apenas por la cerca de palitos que recortaba la brisa y por donde se prestaban hasta la candela entre vecinos solidarios.  El olor de tinto mañanero penetraba raudo por los vericuetos de los palos de mango, anones, nísperos, naranjuelos y limones, pero un día se presentaron una muchachas con la intención de socializar un proyecto. Aparecía en sus vidas  el tan desprestigiado desarrollo.  Necesitaban su espacio ancestral, que habían heredado de sus abuelos y donde habían nacido varias generaciones, para expandir una carretera. Ellos, sobre todo Pedro, que siempre fue un hombre de trabajo y libertades, chofer del maestro Calixto Ochoa, y después hacedor de todo un poco,  pataleó, brincó y cayó otra vez en sus abarcas, pero no pudo.  A sus 74 años, sus hijos y nietos, se lo llevaron a vivir a una casa extraña, sin patio, sin brisa, sin el contacto mañanero con sus antiguos vecinos, enfermó y cuatro meses después de su destierro, murió.

Igual cosa pasó con Nubia y con tantos anónimos que la prensa no registra. La Doble calzada Sampues- Sincelejo- Toluviejo, no  solo arrasó con la Sierra Flor, sino que sigue engullendo a su paso, todo lo que se le atraviese.

El concejal Roger Vergara, dice que el Municipio está indefenso ante ante la fortaleza económica de La Nacion, que impone diseños y planes contra el ordenamiento local.

Vergara anotó que han empezado una campaña para recuperar los arroyos que atraviesan Sincelejo, todos con su nacimiento en la Sierra Flor, esa que llora su impotencia, llorando aguas que bajan por un torrente de suciedades.

Alfonso Hamburger

Celebro la Gaita por que es el principio de la música.

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