El domingo de carnaval, en San Jacinto, en medio de la maicena que corría por las calles secas, dos ataúdes, en menos de una hora desfilaron al cementerio del barrio La Gloria. Los llevaban en hombros y los dolientes,la mayoria mujeres ensombrilladas, trataban de guardar absoluta dignidad en una fiesta de carnaval donde la música y el desorden van de la mano.
Me dijeron que los dos muertos, muertos de muerte natural, no tenían nada qué ver con el muerto del sábado a pleno mediodía en el sector de La Campesina, cocido a tiros en una aparente limpieza social.
En medio de los jolgorios del carnaval , la confusión de un doliente fue tanto- aun estaba mareado por los tragos de la víspera – que iba acompañando al muerto que no era. Sólo pudo percatarse que iba con el muerto que no era,cuando llegó al puente de La Gloria y no halló ningun doliente conocido. Tragó en seco y se devolvió a la iglesia por su muerto.
Yo estaba en el sector de La Manguera con el disfraz de Miguel Manrique y pensé que los dos desfiles mortuorios hacían parte de las fiestas del Dios Momo, pero no, la muerte en los Montes de María se volvió un lugar común en aumento. El que no muere por las balas lo mata la situación de calamidad de la vida y ya hay muchos que empiezan a dudar de las vacunas, de las que ya poco se habla.
Datos suministrados por el periódico El Universal de Cartagena indican que en Montes de María – quince municipios de Sucre y Bolivar – en el año 2020 fueron asesinados 64 individuos, en el 2021 98 y en 2022 102.
La mayoría de los asesinatos ocurrieron en San Onofre, Morroa y Toluviejo,en Sucre. Chalán no tuvo muertes violentas.
El Carmen de Bolívar,encabeza la lista macabra en Bolívar , con 18. San Jacinto aparece con diez en el 2022, que es una cifra alta. En Ovejas hubo 7.
De este año, que ha sido especialmente violento en Sucre y Cartagena, en San Jacinto se dice que 2023 ha sido muy violento, donde la situación parece muy calamitosa, por la falta del precioso líquido y donde la cultura sigue sacando su casta, con dos congos de Oro en el carnaval de Barranquilla.
Sin cifras conocidas oficialmente se dice que los registros son altos y los humoristas le sacan punta a la situación, en el sentido de que hay algunos devotos de San Tom ,un santo extraño, a quien le ofrecieron cuarenta difuntos si les permitia hacer los mejores carnavales del mundo.
En medio de la mamadera de gallo del carnaval- el muerto al hoyo y el vivo al.mollo- dicen que la cifra de muertos prometida a San Tom ya pasó la promesa y que la gente disfrutó hasta el cansancio con la presentación de Natalia Curvelo, que grita más duro que Ana del Castillo, pero los gaiteros que ganaron el congo de oro en Barranquilla, brillaron por su ausencia.
