!Libardo Arenas, lider del café conversado!

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¡Libardo Arenas, líder del café conversado!

Antes de que canten los gallos, en el Apto 102, de la torre dos de la urbanización La Arboleda (parte lateral del colegio Simón Araujo), doña Ludís ya tiene preparados 60 termos de tinto, chocolate y canela. A esa hora, poco antes de las tres de la mañana, llama a su marido, el emprendedor Libardo Enrique Arenas, 60 años, quien tendrá media hora para ducharse y ya estará listo para iniciar su tarea diaria de distribuir el mejor café de Sincelejo.
Libardo, fiel a su disciplina de hombre de empresas, cumplirá una rutina que no varía, llueve, truene o relampagueé. Jamás se enferma. Cuando llueve se tira al agua con un hule de plástico y empuja su carro lleno de tinto. La primera estación la hace en la Bomba de gasolina, donde le vende el producto a los taxistas y choferes que llegan a comprar el combustible. Después rompe la neblina mañanera, empujando su carrito ( Tintos doña Ludis) y vendiendo, hasta instalarse al frente de la clínica Salud Social, en el barrio Majagual, donde tiene una nutrida clientela y cobijo. Allí cuida de que los autos que lleguen no suenen su bocina, pues es un lugar donde hay enfermos. Lleva 17 años en este oficio, que le ha dado la dignidad que hoy exhibe como un ejemplo de vida. Su industria de convertir los granos de café en servicio, en tertulia y cordialidad, tiene amenazas. Más allá de la lluvia o el sol, la irrupción de más vendedores, especialmente de mujeres venezolanas, le ha mermado en parte la venta, pero Libardo, solidario, comparte su espacio con otro vendedor. De la clínica se parquea en la esquina de La Plaza de Majagual, al lado de la estatua de la bailadora Pola Berté. Allí se forman, mientras escucha Unisucre FM 100,8, verdaderas tertulias. Su puesto es perseguido por los madrugadores como moscas a panal. A las ocho deja ese puesto y se echa al hombro varios termos, para distribuir café en las oficinas. Es un hombre que maneja las relaciones públicas a la perfección. Sus clientes son abogados, profesores, periodistas y gente del común. Su conversación es agradable y su atención de calidad.
A las once de la mañana, sin falta, está de regreso a su casa. A esa hora debe tener 60 mil pesos en el bolsillo. Esos son para Doña Ludis, su esposa, con quien tiene un hijo profesional. Ella es la administradora del negocio. Ese dinero debe garantizar que mañana habrá tinto. Ella lo invertirá en panes, café, azúcar y todo lo necesario para que la compañía funcione. Libardo hará una siesta, almorzará en familia y por la tarde saldrá nuevamente a la calle. Esta vez sin carro. Los tintos los lleva en el hombro. Al finalizar la tarde debe regresar con cincuenta mil pesos, que serán las ganancias, de modo que no puede sentarse o distraerse en otros asuntos.
DESPLAZADO.
Librado, de ojos de tigrillo y cachucha en su sien, era un habilidoso chofer de Plaza en el Carmen de Bolívar. Hombre de hacha, machete y garabato. Tenía tierra y ganado, hasta que el conflicto armado lo hizo salir con las manos en la cabeza hacia 2001. Alquiló por más de trece año un cuarto en el barrio San Vicente, donde hizo grandes amistades, hasta tal punto, que al abandonar ese sector, hubo llanto. Todos lo ayudaron a mudarse a su nuevo apartamento, donde se ha incrementado su nivel de vida.
Todo comenzó con un curso de mercadeo, distribución y emprendimiento, ofrecido por la Fundación Tomas Moro, en 2006. Libardo recibió un capital semilla en diciembre de ese año. Y fue tan organizado, con contabilidad y todo, que al llevar el dinero para pagar su deuda, le dieron de premio la condonación de esa deuda y otro recurso más. Hizo el carro y organizó mejor su negocio. Lo mejor de Libardo, aparte de su estrategia de venta y calidad del producto, es su sentido del ahorro. Por ello, de un banco social lo llamaron para que entrara en el proceso de una casa. Siempre pagó sus cuotas antes que se vencieran. Y hoy es el afortunado propietario de un apto en la urbanización La Arboleta, donde refleja su felicidad.
Libardo es nuestro invitado de hoy en la sección, la revolución de las pequeñas cosas, un espacio para fomentar ciudadanía.
Agradezco a nuestro productor audiovisual, Amaury Pérez Banqueta.
Ver el video:
https://www.facebook.com/amaury.perezbanquet/videos/1839539619400879/UzpfSTU4NTk2NDg4NToxMDE1NjMzNzU4OTIwOTg4Ng/

 

Alfonso Hamburger

Celebro la Gaita por que es el principio de la música.

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