Bilingüismo escolar: no apto para idiotas.
Por: Jean Pablo Fernández
Me encontraba recordando mi paso por la secundaria y decidí volver al colegio que me acogió en esos años; entonces recordé el énfasis que se hacía en inglés, y del cual se desprendían expresiones tales como: “el inglés es una hijueputa porquería; yo pa’ qué necesito aprender eso si ya sé hablar español”. Esa clase de opiniones tan ignorantes me hizo pensar en lo frágil y doblegado que está la enseñanza de los idiomas en las escuelas.
A diferencia de las opiniones anteriores, creo que el bilingüismo escolar se presenta como una alternativa, para potenciar las habilidades lingüísticas tan necesarias para enfrentar al mundo globalizado en el que vivimos. Es así que, promover o enseñar un segundo idioma desde una temprana edad, mejora mucho los conocimientos, la flexibilidad y plasticidad cerebral del aprendizaje, tal y como lo dice Laura Tardón (2017), en una columna de El Mundo: “Cuanto más precoz sea el aprendizaje de la nueva lengua, más eficaz será”.
Además, el aprendizaje de un segundo idioma, desarrolla una capacidad tan importante como la resolución de problemas abstractos, lo que los prepara para enfrentar desafíos intelectuales de un nivel más complejo presentes en el mundo actual. Podemos citar al Consejo europeo “Language Learning for European citizenship”(2018), donde destacan: “El aprendizaje de dos o más idiomas desde una edad temprana, no solo promueve la competencia lingüística, sino que también fomenta una mayor comprensión intercultural y el respeto por la diversidad”.
Esto lo podemos ver ejemplificado en países de mayor desarrollos, como lo son Canadá y Suiza, donde el bilingüismo no es opcional, sino que es oficial en cada provincia y ciudad de las mismas, sobre todo la provincia de Quebec, Canadá, donde la francofonía es obligatoria para todos los que deseen hacer vida en ese lugar, y vaya si es importante, que según el departamento de estadística de Canadá (STATCAN), los que crecen estudiando inglés y francés en esa provincia, tienden a destacarse mucho más en el mercado laboral del país que el resto de provincias.
Y si lo anterior no ha sido suficiente para ejemplificar lo útil que es, podemos traer a colación el caso de los Estados Unidos, donde el modelo de inmersión bilingüe ha sido un éxito rotundo para una cultura tan fragmentada en tantos idiomas y culturas. Por ejemplo, la Dual Language Academy en California, donde se enseña español e inglés desde el grado de “school folks” (equivalente al grado tercero de primaria en Colombia), los estudiantes bilingües tienden a obtener los puntajes más altos en las pruebas nacionales de los Estados Unidos (SAT), cuando éstos desean ingresar a la universidad.
Sin embargo, hay aún quienes se atreven a nombrar ciertas causas para no implementar un segundo idioma en la educación de los jóvenes, principalmente por la supuesta carga curricular que lleva estudiarlo; pero nada más lejos de la realidad. Un enfoque integral y adecuado del aprendizaje del mismo soluciona el problema. El bilingüismo debe ser tomado no como un obstáculo, sino como una adptación de la metodología educativa al plan de estudios actual.
También encontramos muchos que se excusan diciendo que “el bilinguismo no está hecho para todos, porque no todos pueden acceder a él”. Si, no todos tienen la capacidad económica para acceder a un colegio o institución de este nivel. Sin embargo, en un mundo tan globalizado como el de hoy, tenemos acceso a distintas formas de aprender el inglés, en aplicaciones digitales como Duolingo, Bisuu, y un montón de profesores en plataformas como Youtube, Instagram, Tiktok, donde tienen cursos completos y de forma gratuita, enseñando el idioma para todos.
Frente a esto, se hace menester que los sistemas escolares implementen las diversas estrategias integrales, para así incorporar los idiomas diferentes al materno, y ser más competentes en el escenario internacional.En síntesis, el bilingüismo debe asumirse como una herramienta primordial para el desarrollo académico y personal de las nuevas generaciones que la implementen en su vida, excepto para quienes lo aborrezcan, por lo que, ¿eres tú, parte de las nuevas generaciones, o parte de la comunidad de idiotas?

