Cuando el fútbol es vida en San Jacinto

INDEPENDIENTEEN SAN JACINTO, GOLES SON AMORES.

Por Alfonso Hamburger

Con un gol de Javier Arrieta, cuyo balón ya el arquerito tenia controlado y se les resbaló de las manos, el glorioso equipo de La Bajera, pentacampeón del futbol para mayores de 50 años en San Jacinto, le ganó a Santa Lucía.
Llegué al campo de La Gloria el sábado, ante una temperatura atenuada por unas nubes estacionarias, con previa llegada a casa del primo Adalberto Torres y pude reencontrarme con esa pasión que se tiene en mi tierra por el fútbol. Se goza en la raya de cal escuchando los comentarios, las chuleadas y los aplausos de la gente, que no pierde detalles. La Bajera es una selección San Jacinto, sin presa mala. Es un equipo que se pasea orondo por el campeonato, con estrellas que pudieron jugar en cualquier equipo del mundo, pero que se quedaron en ese ambiente bucólico del pueblo, done se sienten felices y realizados “pateando balón” y “bebiendo cerveza fría”. Son los herederos de viejas glorias, como “El Mudo casas” , “Los galleticas”, “Los católicos”, “Los tapia”, “los Lora”, y tantos que nos dejaron historias, como Guillermo González o Los Pegaditos, Pello Garcio o Lore Castellar. Y por qué no Junior Muñoz, quien se fue muy temprano, o los hermanos Arias, Néstor y Edilberto. Y pare de contar. Hasta el Petaca fue figura.
Recordé a la Seño Villa, quien se trasnochaba, previo a la inauguración de los campeonatos, pegada a la máquina de pedal Singer, para terminarnos el uniforme. Cuando dimos el salto a la primera, después del glorioso Estudiantes del PIOXII (cuatro años consecutivos de campeones juveniles), mamá nos hizo aquel uniforme en tela de hule azul celeste. Junior Muñoz, quien era el más guapo del grupo, siempre desfilaba en la punta, con las madrinas del equipo, bien vestido, con el balón en las manos y una pinta de profesional y el diez en la espalda. Después se perdía.
Esta vez, en el equipo de La Bajera vi alineado a mi hermano Álvaro, quien aún tiene ese destello alemán a lo Jurgen Klisman . Lo vi tomar un balón por la derecha y cuando picó dejó regados a cuatro defensas, pero fue más ambicioso y sacó a otro en la raya, centró al punto de penal, pero Javier Arrieta le pegó mordido de media volea, a las manos del arquerito.
En la defensa German Martínez, quien fuera un back central a lo Maturana, se lucia sin dejar pasar ni al gas y Rember, por la izquierda, un lateral moderno, zurdo. En las puertas “El ñañe Alvis”, con reflejos intactos. Un Conavi, Un Joche Martínez y todos, buenísimos.
Pero caramba, el primer tiempo quedaron cero a cero con Santa Lucia, que peleaba cada balón como el último. Y lo peor, en los contragolpes llevaban peligro al Ñañe, quien sacó varios balones envenenados. Y Rober el de la Campo narraba. Javier Arrieta no festejó el gol, como Balotelly, quien hace lo mismo cuando el gol es malo. Arrieta, un diez natural, sobrado, juega en el Carmen de Bolivar- Dijo- en San Juan Nepo y remata en San Jacinto, tres partidos los fines de semana para un hombre de 55 años es muy fuerte. La Conavi se ríe. Álvaro Hamburger reclama porque no le ponen el balón. Carrasquilla quema cartuchos, mientras que en Santa Lucia, un vendedor de sombreros que jamás se le vio jugando en ninguna parte ahora es el mejor. ¿De dónde salió? Seguramente tenía el futbol grabado en la mente de tanto verlo.
Después vi a Piero, que ha insistido tanto, que hasta juega bien, Mario Fernández Chamoro, banqueado y Pello Galleta, peleando con sus compañeros. Dos jugadas brillantes y lo sacaron.
Ese es el ambiente de mi pueblo. Todos quieren ser figuras del futbol, mientras Miguel Manrique busca la panorámica de la mejor foto.
La noche anterior me había encontrado en un restaurante a Guillo González, comiendo con dos de sus siete hijos. Ya nadie se acuerda que fue alcalde, donde pasó ligeramente para volver a lo que siempre ha sido, un buen pateador de balón. De eso vive. Eso le enseña a sus hijos y a otros. Fundó Independiente, uno de los mejores clubes, siempre fue goleador de aquellos que pescan en el área. Le da bien de media volea.
Los jóvenes hablan de estrategia y de pasar la línea del balón. Y como el Mono de Goyita, que se ganó la lotería en Sabanalarga hace 30 años, y solo fue rico por tres años, porque hoy sigue vendiendo lotería. No servía para rico.
Así es mi pueblo, una cosa seria. Cuando llego me encuentro despistado, con ganas de regresarme, pero cuando veo el primer gol y me tomo la primera cerveza, vuelvo a ser el de antes.
Abrazo a Javier Arrieta y al Conavi, visito a Manrro y allí está la vida.

Alfonso Hamburger

Celebro la Gaita por que es el principio de la música.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Previous Story

La encrucijada vallenata

Next Story

You oughta know my name by now