Ayer apenas estuvimos sembrando en Corozal a un hombre grande. Es uno de esos bocados de carne, hueso y cartílagos, de nutrientes, que pocas veces la tierra traga por estos lares, cundidos de parapolíticos, dirigentes corruptos y gente de mala leche..
De repente la vi en la fila, tan radiante y tan bella, que tuve el deseo de brincar donde estaba para estamparle un beso. También un poco para reclamarle la huida repentina de mis brazos.También un poco para reclamarle la huida repentina
Piero ha cometido una nueva pierada. O una pierifera, como en la familia hemos bautizado sus fábulas reiteradas, hasta tal punto de que aquellas exageraciones macondianas le han mellado en su bien ganado prestigio de hombre audaz e inteligente, pero mentiroso.