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Preocupaciones sabaneras en el encuentro vallenato

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EDUAR CORTEZ

 

FORO: PES VALLENATO Ponencia: Edward Cortés Uparela

La siguiente es la ponencia de Edwar Cortez Uparela, en el pasado Encuentro e Musica Vallenata, más vigente que nunca.

5° ENCUENTRO DE INVESTIGADORES DE MÚSICA VALLENATA – 2016

“LA ENCRUCIJADA VALLENATA: RETOS Y PARADOJAS DE LA PATRIMONIALIZACIÓN”.

El 19 de Noviembre de 2011 se realizó una tertulia vallenata en las instalaciones de El Heraldo en Barranquilla con el propósito de socializar la creación del Clúster Vallenato, por cuenta de distinguidos investigadores vallenatos, y cuya finalidad era trabajar por la inclusión del vallenato tradicional en la lista representativa de patrimonio oral e inmaterial de Colombia.

En dicha tertulia quedó claro que no todo lo que se toca en acordeón es vallenato, y que en dicho proyecto no debían incluirse las otras músicas de acordeón de la costa caribe distintas al estilo vallenato por sus indiscutibles diferencias de ritmos y estilos.

Sin embargo al dia siguiente en la edición del mismo diario el periodista Rafael Sarmiento Coley sentencia:

“Uno de los aspectos más valiosos que dejó la tertulia es que, en adelante, no hay discusión acerca de cómo debe llamarse la música de acordeón. Es el vallenato. Y punto. Esa es la marca comercial más sonora y fácil de recordar”.

Obviamente, por ser éste comentario opuesto al verdadero espíritu surgido de la tertulia, las respuestas no se hicieron esperar.

En mi respuesta al periodista de El Heraldo de Noviembre 24 de 2011, yo expresé entre otras cosas las siguientes:

“En primer lugar, se sigue hablando de “vallenato sabanero”, lo cual no existe. Ésta es una expresión caprichosamente acuñada por Consuelo Araujonoguera en su libro “Vallenatología”, para colocar la rica tradición musical sabanera en acordeón como apéndice de la música vallenata, lo cual es un verdadero exabrupto.
El “vallenato sabanero” no existe; existen la música sabanera y la música vallenata, con elementos y ritmos comunes pero distintos en su ejecución.
El país debe entender que no todo lo que se toca en acordeón es «vallenato». Que en la costa Caribe colombiana coexisten dos escuelas de música en acordeón con sus propias características de estilo y ejecución: la vallenata y la sabanera”.

“No es aceptable que nuestro porro, cumbia, chandé, paseaíto, pasebol y demás ritmos sabaneros ejecutados en acordeón, sigan siendo rotulados como “vallenato” por los medios por el solo hecho de ser tocados con acordeón”.

“El proyecto promovido por los hermanos vallenatos dificilmente podría tener resistencia en algún círculo cultural del país. Se trata de llevar al folclor vallenato a la categoría de Patrimonio Oral de Colombia, con todos los merecimientos y méritos por lo que representa para la cultura musical de nuestra patria”.

“Pero a pesar de contar con nuestro respaldo, le sugerimos al comité que lidera el proceso, dar la importancia requerida a la labor educativa acerca de las características folclóricas y musicales del estilo que se va a llevar a la categoría de Patrimonio Oral para su salvaguarda en el tiempo. No hacerlo serìa arriesgarnos a crear un clúster vallenato con pies de barro”.

En la respuesta del Maestro Adolfo Pacheco Anillo (de Diciembre 7 de 2011) al periodista Rafael Sarmiento, leemos lo siguiente:

“Nuestra música sabanera o del viejo Bolívar es diferente en RITMOS y en ESTILO a la música vallenata; aunque tienen el mismo patrón melódico y rítmico respecto al paseo y al merengue, lo demás es desigual”.

“Consuelo y demás ideólogos vallenatos (gentilicio) conceptúan que el vallenato (música) es un estilo propio de interpretación de los oriundos del Valle de Upar, incluyendo La Guajira”.

“El vallenato musicalmente no es un ritmo, son varios: paseo, merengue, son y puya. Yo afirmo que el son es oriundo de la región plateña, y agregaría el pilón y el chicote, pero éstos no se tipificaron en el acordeón”.

“Consuelo dividió arbitrariamente los estilos por regiones: vallenato-vallenato; vallenato bajero (Magdalena), vallenato sabanero (el viejo Bolívar) afirmando que esa forma de tocar se extendió de su región a las demás; por eso un Alejo Durán (bajero) fue aceptado como concursante en el Festival y ganó; Julio Rojas (sabanero) también ganó”.

“Pero cuando Alfredo Gutiérrez concursó con el paseo Ojos indios y el merengue El troyano, bastante populares, la junta los objetó, lo bajaron de la tarima diciendo que su música no era vallenata. “Eso no es vallenato eso no es…” le espetó Consuelo, y tenía razón. Era o es música sabanera. ¿Que hizo Alfredo? se aprendió el estilo estatuído y llevó obras de estirpe vallenata ganándose 3 veces el festival”.

“Te observo que nuestra cultura musical no la contempla los estudios que el Ministerio de Cultura ya está haciendo con las gaitas y tambores. La información que dan las casas disqueras y los diferentes medios de comunicación en relación con el tema es errónea. Cuando tu afirmas talibanamente que debe desaparecer el término “música de acordeón” en beneficio de “vallenato y punto”, estás aceptando que todo lo que se toca en acordeón es vallenato.
Música de acordeón es el género y música vallenata o bajera o sabanera la especie. Filosóficamente la parte es menor que el todo”.

“Te cuento anécdotas aclaratorias:
Cuando el Festival de la Leyenda Vallenata se hizo en honor a García Márquez, se me ocurrió tocarle al Nobel en compañía de Landero, una cumbia que le gustaba mucho: “Cantó mi machete”. Con televisión internacional grabando, Consuelo tomó tribuna en una silla diciendo airadamente: “eso no es vallenato, eso no es….” y tenía razón.
Daniel Samper Pizano, muy versado en música vallenata, realizó el trabajo “Cien años de Vallenato” bajo la dirección artística de Ismael Rudas. A Pedro García le tocaba interpretar dos temas en ritmo de paseo: “Bajo el ceibal” y “La diosa de piedra”. Pedro no pudo entrar acompasado y se excusó diciendo “La música de Campo Miranda no es vallenata”. Pedro tenía razón. Ismael tuvo que contratar mis servicios y gustosamente lo hice, porque yo he estudiado e interpreto todos los estilos y ritmos en el acordeón”.

“El mismo Daniel Samper afirma que, para su conservación, el vallenato debe beber en la fuente sabanera. Eso lo están haciendo los conjuntos comerciales, tocando con un formato de conjunto corralero (sabanero) y utilizando también ritmos sabaneros, pero eso sí, llamándolo vallenato. Lo mismo pasa cuando lo bolerizan, lo baladizan, lo rockizan o lo pop-osean”.

“Al Grammy han llegado a confundirse y promueven una antítesis o contradicción: al premio le llamaron vallenato-cumbia. ¡Que horror! Por suerte se lo ganaron los Gaiteros de San Jacinto y se está aclarando la cosa. Toda la música de acordeón se convertirá en una torre de Babel”.

“Notarás que Carlos Llanos dice, convocando al cluster, que el acuerdo de voluntades pretende posicionar una identidad cultural de la región vallenata a partir de su expresión y debe ser declarada patrimonio de la humanidad; pienso que eso está bien y lo apoyo. ¿Pero por qué incluir nuestra música sabanera?. Es una pretensión ilógica y enfermiza, como si no bastara el solo vallenato.
Siendo sabanero me gusta el vallenato y lo compongo, pero siempre lucharé para que ninguno de los dos pierda su identidad”.

Pues bien. Casi 5 años después leyendo el PES vallenato, veo que las posiciones no han cambiado: se sigue considerando vallenato todo lo que suene en acordeón y se delimitó toda la costa caribe como Región vallenata.

Para la financiación del PES se establece, entre otras, tomar parte del impuesto del Iva de la telefonía celular en los departamentos de Cesar, Guajira y Magdalena, y posteriormente expandirlo a Córdoba y Sucre.
Esto es un despropósito, pues poner a municipios del Magdalena, Córdoba y Sucre a disponer de sus recursos para la financiación del PES vallenato deja en desventaja a manifestaciones culturales que sí son propias de esas regiones y que no están incluídas en Lrpci (lista representativa de patrimonio cultural inmaterial) como el Porro, la Cumbia, etc.

La música vallenata es originaria del Cesar y la Guajira, y es esta zona la que ha labrado la historia y las leyendas de este género musical, con tanto éxito que el folclor vallenato se ha tomado no solo la región caribe sino que ha cautivado al país entero y ha trascendido las fronteras patrias.

Pero este éxito no puede servir de excusa para arrasar con las culturas musicales de otras regiones que no han sido tan afortunadas en su difusión. Deben coexistir haciendo la pedagogía necesaria para que las comunidades puedan entender las diferencias de estilo y ejecución entre ellas.

Yo me pregunto: Cómo se sentirían los Banqueños al ver que sus recursos están siendo destinados a la promoción del folclor vallenato cuando el Festival de la cumbia languidece por la falta de apoyo oficial y privado?.
Cómo se sentirían los Pelayeros igualmente ante el mismo hecho cuando el porro está en un riesgo superior al de la música vallenata tradicional?.

Y retomando el planteamiento del Maestro Adolfo Pacheco, por qué esa pretensión ilógica y enfermiza de incluir en el PES vallenato la música sabanera, siendo que son dos expresiones y estilos musicales totalmente diferentes, por el solo hecho de ser ámbos estilos ejecutados con el mismo acordeón?.

Es imposible que “Los sabanales” de Calixto Ochoa sea tomado como vallenato, pues és un tema en ritmo de Paseaíto, ritmo éste inexistente en el folclor vallenato, cuyos 4 ritmos son: paseo, merengue, puya y son.

De igual manera, es imposible que temas como Anhelos y Amor viejo, Mata de caña y Los sabores del porro, Las tapas, La pava congona y La camisa rayá, aunque se toquen en acordeón, sean tomados como vallenatos, pues son en ritmos de Pasebol, Porro, Chandé, Cumbia y Fandango, ritmos éstos ajenos al folclor vallenato.
De tal manera que deberíamos los amantes de la música vallenata y defensores del PES vallenato, aunar voluntades para posicionar el folclor vallenato, tal como se expresó desde que se inició el proceso del Cluster vallenato, pero sin menoscabo ni desconocimiento de las otras culturas musicales existentes en las regiones distintas a la verdadera “región vallenata”, o sea los departamentos del Cesar y la Guajira.

Hay tiempo de corregir los errores durante el proceso de seguimiento del PES, pues de no hacerlo, correríamos el riesgo que advertí el día 24 de Noviembre de 2011 en mi respuesta al periodista Rafael Sarmiento Coley:

“Pero a pesar de contar con nuestro respaldo, le sugerimos al comitè que lidera el proceso, dar la importancia requerida a la labor educativa acerca de las caracterìsticas folclòricas y musicales del estilo que se va a llevar a la categorìa de Patrimonio Oral para su salvaguarda en el tiempo. No hacerlo serìa arriesgarnos a crear un cluster vallenato con pies de barro”.

En este caso, sería un PES vallenato no sostenible en el tiempo.

No perdamos de vista la experiencia del Carnaval de Barranquilla, también declarado por la UNESCO como Patrimonio oral e inmaterial.
El PES tiene muchos requisitos para la salvaguarda de la manifestación en el tiempo, y si éstos no se cumplen, interviene el organismo internacional.
Al carnaval le sacaron tarjeta amarilla y tuvieron que correr a corregir el rumbo.

Esto se puede evitar tomando a tiempo los correctivos necesarios.

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