!Historia de un portero anti gol!

Crónicas de la salud: I

Historia de un portero anti gol

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    Donaldo Mercado, a sus 83 años, conserva la jovialidad que lo caracteriza. Todas las veces que lo despidieron de la Lotería la Sabanera, lo tuvieron que reintegrar.

 

Por Alfonso Hambrger.

Donaldo es un hombre al que le es indiferente el fútbol, aun cuando ha pasado a la historia del departamento de Sucre por ser el portero al que jamás le anotaron un gol, y al final salió airoso, para dedicarse a lo que siempre le ha apasionado de verdad: el son cubano y las cumbias de Andrés  Landero.

Allí donde todos lo observan, con su sombrero alón, sus botas de vaquero y sus bigotes blancos impecablemente  recortados, Donaldo Mercado Estrada se ha dado grandes lujos, como parrandear en medio de dos colosos de la música popular colombiana: Andrés Landero y Abel Antonio Villa, quienes llegaron a improvisar versos para él. Ambos ya son leyendas.

Zaramullo y cordial, cuando camina  por el centro de Sincelejo, Donaldo sueña que trasiega entre nubes, rodeado de mujeres, enfocado por cámaras de televisión, cual artista deslumbrante de la cumbia y el son.  Un día de estos, a sus 83 años, Donaldo aspira a cometer una locura: Saldrá en su camión Toyota con un pasa cinta de armónico sonido, llenando el ambiente con cumbias de Andrés Landero, carajo, porque quien no haya gozado una cumbia de Landero no sabe lo bueno que es eso. No sabe qué es gozar en la vida.

A punta de esfuerzo y de amor por la cumbia, Donaldo se volvió compositor, y llegó a clasificar a las semifinales del Festival Sabanero del Acordeón de Sincelejo. Pero, si algo hay que destacar en este sincelejano nacido en Piletas, es el haber enfrentado, como portero de la Lotería la Sabanera, durante diecisiete  años, a más de diecisiete  gerentes, todos políticos, que por más  intento que hicieron por despedirlo, no pudieron.  Buenos administradores,  pretenciosos, tiranos y hasta mujeres con talante, conocieron de cerca a la persona que les abrió o cerró la puerta, cuando ingresaban al edificio La Sabanera, en su momento uno de los mas modernos de Colombia, hoy convertido en un monumento al abandono. Y también cuando se fueron, muchos de ellos echados por meterse con él. Hoy, como si fuera una maldición, algunos de esos funcionarios  están o estuvieron presos, y la mayoría echados. Parece que todos hubiesen recibido una maldición.

Mercado había trabajado tres años como guardián de la Cárcel Nacional de Sincelejo, cuando el dirigente conservador Carlos Martínez Simaham, lo recomendó como portero de la extinta Lotería La Sabanera, cuya función principal era generar recursos para la salud, lo que cumplió a medias, porque el clientelismo y la corrupción  la llevó a su cierre. Entonces no era más que un simple vigilante, que le correspondía abrir y cerrar la puerta y prestar vigilancia los fines de semana. Su puesto no tenía ningún tipo de representación, pero era uno de los empleados que más ganaba, pues se doblaba los fines de semana y los feriados, lo que le garantizaba cotizar horas extras. Su sueldo, que llegó a duplicar a ejecutivos de mayor rango, también fue motivo de celos.

En ese puesto privilegiado, donde se sabe cómo entran los visitantes y empleados y cómo salen, Mercado conoció de cerca los vericuetos de la política sucreña, una de las más cuestionadas de Colombia. Aquí nació el trasteo electoral y la rumorología y  se tiene el registro del primer condenado por la parapolítica, cuando grupos tradicionales se unieron con sectores armados de derecha “para refundar la patria”.

Donaldo había entrado por recomendación de los conservadores y por lo regular, siempre que había cambio político o de gerente, su puesto peligraba. Lo despidieron injustamente más de siete veces y siempre pudo regresar, algunas de ellas porque sus padrinos políticos hablaron con el gobernador de turno y otras porque ganó intrincados procesos jurídicos, hasta que Eduardo Porras Mendoza, en calidad de gerente liquidador de la Beneficiara- creada para financiar los hospitales públicos-, le premió su valentía, su lucha guerrera y su pujanza, para mantenerse más allá de las trampas de la política, al jubilarlo por servicios prestados, ya no como celador, pues antes de eso, fue elevado a un puesto más digno, pero donde no devengaba horas extras.

En sus diecisiete  años como portero de la beneficencia de Sucre, Mercado conoció la prepotencia, la tiranía, la politiquería  y también las buenas acciones. A Elisena Perna la recuerda como la mejor gerente de La Sabanera. La califica como a una mujer de perrenque, buena administradora y servicial. “Allí nadie que iba por algo salía con las manos vacías”, dice.

De esta  funcionaria, que en su gestión construyó el Parque Santander y la edificación que hoy queda conservando el nombre de La Sabanera, Mercado dice que tenía buen trato para todos los trabajadores y que instauró la hora de la merienda. Perna compraba quinientos pesos de chicha y a cada trabajador se le daba un vaso de  este refresco criollo echo con maíz y una galleta, a las diez de la mañana y  a las tres de la tarde.

Perna, calumniada e injuriada por el sector político de Sucre, fue reemplazada- recuerda- por un hombre que sólo duró tres días en la gerencia. Se trata de José Guerra Tulena(QEPD), quien se posesionó con un pie izquierdo.

Según Donaldo, el día de su posesión, Guerra Tulena subía las escaleras, cuando se tropezó con la señora de servicios generales, que bajaba con la olla de la chicha.

El recién posesionado gerente, le preguntó que para dónde llevaba esa olla de chicha. Ella le dijo que para la cafetería.

-¿Y eso para quien es?, Preguntó Guerra.-

-Para los trabajadores, respondió la humilde mujer.

Furibundo, Guerra lanzó una expresión que más duró en decirla que en indignar a todos los trabajadores.

-No, de ningún modo, me suspende esa chicha, porque aquí no estamos para cebar y engordar a la gente.

Los trabajadores  entendieron aquella frase como una ofensa, pues consideraron que estaban recibiendo un trato de animales.

Guerra sólo duró tres días.

jose guerra

 Al centro, Don José Guerra Tulena (qepd), uno de los pioneros de Sucre, como gerente de La Sabanera, despidió a Donaldo Mercado, pero también se fue.

 

Su reemplazo no podía ser peor. Guerra Tulena puso a un recomendado, Jorge Luis Feris Chadid, conocido amplia mente por su fuerte carácter, pero buen conciliador cuando se lo proponía. Feris llegó con la misión de sacar a todos los recomendados del dirigente conservador Aquiles Huertas, entre ellos Donaldo Mercado, de un sector del conservatismo.

Uno a uno fueron saliendo trabajadores en la era de Feris, para meter a los de su grupo político. Donaldo no sabía que él era una de las cabezas más apetecidas por los Guerra Tulena, quienes no le perdonaban haber sacado mayoría de  votos en un barrio como Pablo Sexto, que había sido impulsado por el Moviendo Social de Sucre, grupo liderado por Don José Guerra.

Ese día, cuando empezó a retumbar el teléfono de la recepción, Donaldo no se apresuró a contestarlo.  Sólo después del cuarto repique. Al otro lado de la línea le habló el gerente Jorge Luis Feris, enfadadísimo. El gerente le reclamó el hecho de no contestar el teléfono inmediatamente, a lo que Donaldo respondió que él no estaba allí de recepcionista sino de portero.

La respuesta del portero sacó de ropa a Feris, que inmediatamente anunció que lo declararía insubsistente.

Sin saberlo, Donaldo había caído en la trampa. Ocho días después, un once de diciembre Feris lo llamó a su oficina, para entregarle la resolución de despido persnalmente.

Donaldo lo enfrentó con  unas palabras que hoy, más de 25 años después, no sabe de dónde las casó. Piensa que las dijo sólo para darse ánimos, pero le salieron perfectas, premonitorias, como si estuvieran revestidas de un poder incólume.  Se hizo profeta. Como Gabo, primero creó los personajes que después se hicieron leyenda.

– ¡Está bien, doctor, yo me voy de La Sabanera hoy, pero usted no llega a la quincena. Usted también se va.!

El Gobernador era el Monito Amador, más conservador que Alvaro Gómez Hurtado. Donaldo no había recogido sus corotos de guardián, cuando ya la noticia de su despido se sabía en Bogotá.  Su gente se puso en guardia, de modo que su amigo, el entonces Ministro de Minas y Energía, Carlos Martínez Simaham,  se puso al frente del asunto. Pero hubo un retardo, pues el Gobernador se hallaba en Bogotá y debía  esperar su regreso para buscar una solución.

Donaldo se fue a su casa a esperar, hasta que el 15 de diciembre hubo luz blanca. El Gobernador había regresado y quería verlo. Se reunieron en el despacho para analizar el caso. Donaldo explicó que no había faltado el respeto a Feris, que sólo había sido concreto: “Yo no estoy aquí de recepcionista, sino de portero”.

Mientras hablaba con Feris para buscarle una solución al caso, el Gobernador activó la bocina del teléfono para que Mercado escuchara la conversación. El Gobernador le pidió a Feris que reintegrara a Mercado. Feris le respondió que eso era imposible, que mejor renunciaba.

De hecho, Feris renunció y Donaldo Mercado volvió a su puesto.

Aquel día, cuando Feris bajaba con sus papeles las escaleras del Edificio de La Sabanera, ya Donaldo estaba en su puesto de portero. Mientras le abría la puerta, le dijo.

-Se lo dije doctor, que si me echaba usted también se iba.

… Y Feris, con una seriedad de trueno, le respondió:

– Sí, Donaldo, esta vez ganaste tú.

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 Este es el lamentable estado del parqueadero del Edificio La Sabanera, en el sótano.  Que de ser premio nacional de arquitectura, pasó a ser una especie de elefante blanco. ( foto Hamburger)

 

Mercado se limitaba a cumplir sus funciones, pero a veces, cuando salía de turno, se iba al kiosco de la esquina a tomar cervezas. Una tarde, el ex gerente Feris parqueó su automóvil nuevo al frente y se bajó, saludó cordialmente, compró algunos periódicos y después pagó diez cervezas y se las ofreció. Donaldo no quiso recibir el ofrecimiento, porque creía que era una trampa, pues se suponía que a esa hora debía  estar en su puesto y no tomando cerveza en la esquina. Cobraba horas extras.

-No, doctor, no se moleste, estoy tomándome una sola cerveza para refrescarme, pues estoy de tuno, le advirtió.

No hubo tiempo de convencerlo. Feris pagó  las diez cervezas y se fue. Y  claro, Donaldo, que siempre ha sido buen bebedor, se las tomó integras.

jorge luis feris

Jorge Luis Feris Chadid, posteriormente representante a la cámara, también despidió a Mercado.

En otra ocasión, Donaldo había pasado todo el día tomando licor donde los Hermanos Ruiz Sierra, en el barrio La Narcisa. A las diez de la noche, completamente borracho, salió a la calle a esperar un taxi, con una botella panchita de aguardiente sin destapar en la pretina. Al frente de la tienda esquinera se detuvo para tomar un servicio público, que lo llevara a su residencia.  Cuando estiraba la mano, un automóvil de vidrios  oscuros se detuvo. El chofer, de ojos grandes que parecían salidos de sus órbitas, lo invitó a subir. Era Jorge  Luis Feris, quien le ofrecía su auto  amablemente  para llevarlo a la casa.

-Donaldo, estás que te caes de la borrachera, te vi desde lejos, sube, le dijo Feris, mientras le quitaba el seguro a la puerta derecha.

Dicen que al  borracho lo cuida el Diablo. Donaldo dudó en subir, advirtiéndole al oferente que tenía para pagar un taxi. Sin embargo, Feris lo convenció.   El celador se subió al auto, todavía receloso.

Ya en confianza, Donado sustrajo su trago, tomó la botella por el cuello y apretó con el pulgar y el resto de los dedos la tapa. Una vez destapada la botella, le ofreció un trago a Feris.

-Tómese un trago, doctor.

– Gracias, Donaldo, pero vengo de comerme un sancocho de gallina y me puede caer mal, dijo Feris.

Donaldo se empinó la botella y se tomó un rato grande, hasta que sus dos ojos botaron lágrimas.

Mientras el carro se desplazaba rumbo a casa de Donaldo, en el barrio Camilo  Sexto, hubo un largo silencio.

Jorge Luis Feris fue el primer en romperlo.

-Donaldo, personalmente no tengo nada contra ti, pero como funcionario debía botarte.

-Yo sé docto. Lo único que quiero es que me diga quien le pidió que me botara?

Antes de llegar, el ex gerente le confesó que desde el día de su llegada, tenía la misión política de echarlo. Política es política, le dijo.

Consultado Feris, éste dijo que apenas se aguantó tres meses en la Lotería porque  tenía sus negocios particulares abandonados. Aprovechó la coyuntura de Mercado para irse. Igual, le habían propuesto cosas corruptas, como dividir los premios en forma fraudulenta y adquirir unas ruedas de la fortuna calibradas para que reventara equis número. Fueron tiempos en que paradójicamente la empleada doméstica de un gerente, se ganó la lotería.

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  Por mucho tiempo, El Edificio de La Sabanera, altivo y mustio a la vez, en la calle 20, fue el mas alto de Sincelejo. Hoy allí solo opera la Contraloría Departamental y el Plan Departamental de Agua. Y uno que otro abogado que se niega a salir. La obra piensa ser rescatada por La Gobernación de Sucre para que desde allí opere la Secretaria de la Salud, que atraviesa momentos críticos. (Foto Hamburger)

 

POR AQUÍ NO PASA NADIE SIN PERMISO DEL GERENTE.

Mientras cumplía sus labores en La Sabanera, Mercado aprovechaba para darse sus gustos escuchando cumbias y sones cubanos, pero sin  descuidar los  cambios políticos que se presentaran en Sucre. Siempre que había un cambio político su puesto peligraba.

JAIME MUÑOS

Jaime Muñoz Fortich, volvió a la Sabanera después de despedir a Mercado, pero volvió al edificio La Sabanera como Contralor, cuestionado en el libro Pido La Palabra, de Manuel Medrano.

 

Jaime Muñoz Fortich asciende  a la gerencia de La Sabanera con  ‘los taches en alto’. El hombre llegó con una ley de cambios que empezaron por prohibir la entrada de todo el mundo sin su consentimiento. Orden era orden. Si él no ordenaba nadie pasaba.

Aquella vez Mercado cometió el error de cumplir su orden al pie de la letra. A la Sabanera llegó una comisión del San Jorge, tierra de Fortich. Entre los visitantes había algunos lugartenientes políticos y un tío del gerente.

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     Donaldo Mercado Estrada , ya pensionado, ahora se dedica a la composición de cumbias.

Cuando Fortich se enteró que a sus paisanos y a su tío el portero los había hecho esperar media hora, reventó la cabuya por lo más delgado. En presencia de la visita, para lavarse  las manos,  despidió al  portero.

Ya Mercado tenía experiencia en estos asuntos, de modo que pidió apoyo político y pudo regresar.

EDGAR MARTINEZ

Edgar Martinez Romero, empezó la reestructuración administrativa, en su primer mandato como gobernador.  Un proceso largo hizo  reintegrar a muchos de los desvinculados.

 

En el gobierno popular de Edgar Martínez Romero, fue designado gerente de  La Sabanera Wiliam Martínez Santamaría, de buena gestión, pero cuchilla a la hora de despedir empleados.  Consciente de lo que le esperaba, Donaldo lo visitó en su despacho y se le puso a la orden, que  contaba  con él para lo que fuera. Eso no bastó, Donaldo cayó en la primera re estructuración de personal que hizo Martínez, hacia 1992.

Sin embargo, Mercado fue iluminado por Edwin De la Rosa Quessep, un abogado amigo de la familia, que hoy es magistrado de la Corte Constitucional. Él lo asesoró en una demanda contra La Sabanera, que se llevó varios años, al término de los cuales tuvo que ser reintegrado por Sadys Alfonso Martínez Paternina, quien volvió a echarlo, y sería  reintegrado otra vez.

Aquella vez fueron 22 meses cesante, en los que, de alguna manera, sobrevivió por el amor de sus doce hijos, que tuvo con cuatro mujeres distintas, y en los que hay varios profesionales.

WILIAM MARTINEZ

William Martinez, también lo echó.

 

A Sadys le  tocó despedir a la que era novia entonces de William Martínez Santamaría, después gerente de Comfasucre, hoy procesado por triple homicidio y por presuntos malos manejos de la Caja de Compensación. Actualmente tiene casa por cárcel.

La cadebna de venganza siguió. Y en este mundo de trampas y desquites. Sadys Martínez,  desempleado, mandó un día una propuesta publicitaria a Comfasucre y cuando el gerente la leyó, este dijo: “Este fue el tipo que me echó a la mujer de La Sabanera”. La archivó.

La publicidad le fue negada.

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Entrada de la Beneficencia. En su interior hay en completo abandono un auditorio que en su época fue el mejor de Sincelejo. ( foto A, Hamburger)

La política en Sucre, uno de los departamentos más pobres de Colombia, se ha basado en la intolerancia. Y la venganza. La sabanera no cumplió cabalmente sus funciones. Una lotería como la 9 Millonaria, en Colombia, es manejada perfectamente por ocho personas, La Sabanera, en su mejor época, llegó a tener mas de cien empleados.  Habia gerente y  sub gerente y éste a su vez tenia varios trabajadores. Los políticos se disputaban la entidad como gato bocarriba, pues entraba en el reparto de cuotas de poder. Al final, en su liquidación, le correspondió a La Gobernación de Sucre asumir los pasivos laborales.

Por despidos injustos, La Sabanera , hoy liquidada, tuvo que pagar, hace unos quince años, más de quince millones de pesos a Donaldo Mercado, quien siempre tuvo un plan B para cuando lo despidieran. Con aquel dinero se fue a Santa Marta, donde adquirió un vehículo engallado por siete millones de pesos ( 1982) en el que se rebuscaba de noche haciendo carreras, pues ya le habían quitado las horas extras en La Sabanera. Lo tenían en un puesto donde no hacía nada, simplemente veía pasar  el pasado, en espera de una pensión. Hoy, a los 83 años, mantiene la misma vitalidad y unos bigotes impecablemente recortados, pues se los afeita de un día por medio.

eduardo porras

El abogado Eduardo Porras Mendoza, llegó como gerente liquidador de La Sabanera por quince días y casi se gasta dos años, en el proceso que todavía sigue. Fin salud, creada para manejar los recurso por apuestas, chances  y loterías, tiene la palabra.

Hoy, Sucre, sin el aporte de esta entidad, atraviesa  los peores momentos en la historia de la salud, con hospitales y EPS públicas quebradas y con más de mil casos de dengue, en un País con 28 millones de potenciales pacientes de esta epidemia.A las 150 enfermeras del Hospital Universitario  les deben los sueldos del 2018 y lo que va corrido del año. El déficit supera los 50 mil millones de pesos.

La Sabanera no solo fue un  nido de corrupción porque algunos de los sorteos eran direccionados, sino porque todos los trabajadores ganaban los fallos al Gobierno. Eran como una gallina que engordaban para matarla al final del año. Y la peor enfermedad de la región puede ser el pos conflicto, etapa en que afloran todos los males que atravesó la sociedad. Las secuelas apenas están por verse,

Los médicos dicen que la profesión está por el piso y los mas viejos vas siendo  excluidos del sistema. La ley 100, consideran, le entregó el sector a los administradores.

Mientras avanza el dengue, Donaldo Mercado se prepara para la fiesta de la cumbia, en San Jacinto. Tiene dos mujeres y vive orgulloso de sus diez hijos, en medio de nietos y tataranietos.  Y Sucre, postrado en materia de salud.

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Alfonso Hamburger

Celebro la Gaita por que es el principio de la música.

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