!En Plato vive el médico que cura el vitiligo!

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Manuel Rivera, el médico que curó a 164 Vallenatos desahuciados!

Por Alfonso Hamburger.

Lo primero que pide a sus pacientes el médico Manuel Rivera, es que crean en sus procedimientos. El resto no es más que aplicar correctivos, limpiar cañerías, reparar conductos, matar parásitos y hacer una labor de mantenimiento, como si se tratase de un automóvil. Igualito- dice-, un automóvil al que no se le hace mantenimiento preventivo, se vara en el camino.
Residenciado en Plato, Magdalena, donde se quedó a petición de un hombre al que curó después de dar varias vueltas al mundo  en busca de una cura  para una enfermedad maligna, Miguel Rivera, a sus 81 años, que cumplirá el trece de agosto, día que también cumplía Fidel Castro Rus, a quien venera en una fotografía ampliada que lo mira desde la pared, este médico tradicional todavía ordena sus recetas en una máquina de escribir mecánica marca Brother y recomienda remedios caseros como purgantes que limpian al paciente y lo ponen a vivir de nuevo.
Atestigua Rivera, un apasionado por la poesía de José María Vargas Vila, cuyo retrato en la pared le compite al de Fidel Castro Rus, que la diabetes no existe. Lo que existe es la sugestión, en un medio capitalista en donde el médico y el sistema enferman a la gente en pos de su rentabilidad empresarial, en un sistema capitalista, donde el paciente es un objeto de dominación. Si matan la garrapata se les cae el negocio, dice. Duda de que los glucómetros, con el que al paciente le miden el nivel de glucemia, sean eficientes. Sospecha de que vienen calibrados de tal manera que el nivel que marcan siempre es muy alto, lo que los precipita al uso diario de pastillas, que también son un negocio. Lo primero que aconseja es no depender de ese artilugio. Tirarlo a la basura, me ordena.
El cuerpo humano, asegura, es como un circuito, en donde una cosa no funciona sin la otra. Sus medicinas curan la diabetes y el cáncer de próstata.
Igual, sostiene que la persona que inventó los denominados masajes prostáticos, debía ser un homosexual, pues duda de su eficiencia.
Dada su fama de curar de verdad, Rivera refiere que hace unos años lo llamó un mulero desde Bogotá, diciéndole que tenía las siete plagas de Egipto, que lo uno, que lo otro, que le dolía por aquí, que le dolía por allá. El hombre venia monitoreándole con el teléfono por la carretera y después de dejar su tracto mula en Plato, tomó una moto hasta Tenerife, donde residía entonces el médico. Lo primero que le advirtió , después de escuchar el cuento de su  largo padecimiento, fue que aquel conductor  no tenía ninguna de esas enfermedades, que aquello no era más que pura sugestión del sistema. Lo que tenía era que hacerse un mantenimiento, como el que le hacía a su tracto mula. Le recetó dos purgantes para limpiar su cuerpo y después una serie de pastillas e inyecciones para reforzarlo. El tipo se curó y desde entonces, a su consultorio llegan todos los muleros que pasan por Plato en busca de su elixir de la vida.
Enfermedades como el vitíligo (vallenato) o despigmentación de la piel, la gastroenteritis, para Rivera son un juguete. Ha curado 161 personas con vitíligo y salvó a miles de niños plateños atacados de gastroenteritis, después de una inundación. Aquello le costó que los otros médicos lo bloquearan y en ninguna farmacia le vendían los remedios que iban formulados con su etiqueta y con el sello de su máquina Brother. Sólo un cachaco vendía sus fórmulas y se hizo rico.

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Mientras cuenta su historia, Rivera dice que lamenta la muerte, hace algunos años, del camarada Fidel Castro Rus, quien le festejaba su cumpleaños, los trece de Agosto. Nacido en Ovejas y residente en varios pueblos del Caribe, Rivera asegura que empezó a estudiar medicina en La Universidad de Cartagena, pero que no terminó. Fue formado de incógnito en Cuba y estuvo vinculado por muchos años a la Anuc, de la que fue su médico de cabecera. Allí aprendió los secretos de la curación, de la medicina social no como como negocio, por encima de los rendimientos financieros. En este ítem sostiene  que la salud se volvió un negocio, el negocio de no curar para seguir cobrando las citas médicas cuantas veces sea necesario.
Apasionado, mujeriego, ateo y romántico- tiene más de cinco mil canciones clásicas, entre rancheras, boleros y baladas- ni un sòlo vallenato- , el medico Rivera, gran conocedor de las guerras intestinas de los Montes de María, aspira a vivir más de cien años en la orilla del río, donde aun construye su propia mansión ( un rancho).

Ademas  de mèdico,  quien dice haberse echado plomo con Mañito Mendez, quien era su amigo y de haber mediado en la guerra de Los Méndez con Los Fernàndez, en el Carmen de Bolivar, en los tiempos malos de «La Rosca Azul»,  Rivera es un historiador con muchos libros de cabecera, entre ellos  una colección de  Josè Maria Vargas Vila, autor de mas de cien libros y el primer colombiano  en ser reconocido mundialmente por su talento de escritor. Para Rivera, Vila fue superior a Gabito.

Rivera ha recorrido toda la Costa, fue a curar a unos niños a la Guajira y allà se quedò con los indígenas diez años. En donde llegaba dejaba hijos. y muchos amigos. Lo eligieron de concejal.

Como el ex presidente Ernesto Samper, Manuel Rivera es un hombre aplomado. Tiene un plomo en la cabeza que nunca le pudieron sacar, porque era una operación muy riesgosa.  Carga aquella bala como el mal recuerdo de un atentado que le hicieron cuando llegaba en un caballo al corregimiento del Salado. Dice que se salvò, mientras se desangraba, porque le pidió a Dios que quería salvarse para matar a quien le había disparado. Cree fielmente en el poder de la mente.

Para Rivera, quien por estos días de coronavirus  vive en Tenerife, no hay mujer imposible. Actualmente vive con una muchacha de 18 años y su aspecto es el de un hombre de cincuenta años. Se pinta el pelo y monta en motocicletas como si fuese un adolescente.

Rivera es un gran tertuliante y cuando toma la palabra para hablar de historia, de sus libros, de Fidel Castro, de los milagros de sus recetas, especialmente cuando habla de Tenerife, lo hace con suficiencia. Tenerife, cuya historia es muy bella, fue la tercera ciudad a la que Simón Bolívar  le dedicó mas tiempo, pues en sus calles paseò con Manuelita Saenz y escribir  algunas de sus celebres cartas.

Alfonso Hamburger

Celebro la Gaita por que es el principio de la música.

2 Comments

  1. Alfonso, te saluda desde Bogota Pedro Jose Ibañez Torres para expresarte mi complacencia por este exelente reportaje a mi gran amigo Manuel Rivera, quien desde hace muchisimos años es mi gran amigo y medico de cabecera, al cual llamo siempre que me duele algo o simplemente para hablar de filosofia, politica, arte y de todo lo que dos buenos amigos puedan hablar.
    Aqui en bogota es muy reconocido aunque creo nunca ha venido por estas tierras debido a que le teme al frio….un abrazo mi hermano.

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