Crónicas

María Montés, la poeta que recitaba en las calles

  • María Montés es un ejemplo a seguir, porque después de estar en el túnel de la droga y el descuido existencial, hoy es una consagrada artista que usa el arte como terapia.
  • María Montés, “para mí, el Carnaval es un Chicle que he masticado bastante”

  • El Carnaval como una opción pedagógica y laboral.

Por Alfonso Hamburger

Y se la hicieron bien hecha, sin pensarlo, pero funcionó. La joven con el pelo ripiado, abundante y arisco, como si en vez de cabello sobre su cabeza lo que se deslizara fueran piedras negras y escombros, llegó a Corozal,  totalmente relajada y libre. El pre carnaval, pensó que nacía en Barranquilla y se desparramaba por toda la sabana, pero era al revés, primero había sido aquí, cuando todo esto era el viejo Bolívar Grande. Lo único que sentía era sed de aventura, en goce pleno. No sabía exactamente en qué hotel- o más bien en qué casa- iba a hospedarse. El conductor del puerta a puerta, llamó por celular al organizador del CarnavalArte- que por segundo año se hacía en la segunda ciudad de Sucre- aquella de rancios abolengos y porros bailados. Jorge Barona Paniza, como es su gracia, le contestó en medio del bullicio de la actividad con las reinas en los barrios. A duras penas se entendían, de modo que hablaron a gritos. Jorge puso una mano sobre el celular, a manera de embudo, sosteniéndolo con la otra  para que le oyera:

Tráela al barrio La Macarena. Allí se llevaba a cabo el concurso Miss fotogenia, organizado por el periodista, Gustavo García Barboza, y sí, ahí fue a parar.

María Montés, actriz, guionista, poeta, profesora de yoga, estudiante de medicina china, correctora de gramática y estilo, además de gestora cultural, que con apenas  21 años, no pasa inadvertida en ninguna parte. Su mata de pelo y su jovialidad la delatan. La Van pronto llegaba a la fiesta. Iba liviana de equipaje, un morral de viaje a la espalda y aquella mata de piedras en la cabeza y una sonrisa que le agudizan bellos hoyuelos en los cachetes de niña, pronto irrumpieron en escena, atrayendo las miradas. Con Barona Paniza, fotógrafo, artista plástico y gestor cultural, tan solo había intercambiado algunas palabras apresuradas, pero allí estaba, a ver qué pasaba. Y pasó. Y pasó bien.

Al llegar, él la saludó emocionado, ubicándola cerca de la pasarela-, el anfitrión tenía su cámara en mano- y a la vez, participaba como jurado en el concurso, y se le ocurrió presentarla como la poeta que llegaba de Barranquilla al CarnavalArte, pero pidió que la anunciarán para que saliera a modelar como una más de  las señoritas participantes. Ella, ante el reto, apenas pudo deshacerse del morral y entrar como cualquier candidata del carnaval, dándole rienda suelta a su mejor contoneo de caderas, bajo aquella cabellera negra y abundante, que ella describe en su poesía como escombros que se deslizan en su cuerpo, como si fuese el principio y fin de su existencia. Un especie de Pibe Valderrama, pero en este caso, una mulata.

Tengo escombros encima, piedras que resbalan y acarician mi cuerpo dejándolo adolorido de amor por lo que hace”

De pronto, se vio en medio de la multitud que la aplaudía, en la que se volvió tendencia con su pinta cómoda de viajera, que inevitablemente, marcaba la diferencia entre las elegantes reinas, pero llevando de bandera los poemas en los que escurre su pelo, mejor dicho, era una nueva protagonista del carnaval. Y la foto, publicada en las redes sociales, en seguida se hizo viral.

La imagen puede contener: María Montés, primer plano
En esta foto María Montés, mientras escogía los poemas que iba a recitar en CarnavalArte (Fotografía tomada por Jorge Barona Paniza)

Su cuerpo se aprestaba a entrar de nuevo en ese espiral ascendente en el compartir y el goce. Un mote de queso, una cumbia de Pedro Salcedo, los nuevos amigos y la poesía a varias manos apenas se abrían en la extensa sabana. En estas regiones de cálidos encuentros, la poesía no es un canto, es un grito de angustia en busca de la libertad y el carnaval ahora era su principal cómplice.

 

MARIA MONTES-5                               María Montés, en el recital de poesía, en CarnavalArte de Corozal ( Foto Jorge Barona Paniza)
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Esta sonrisota se la debo a Corozal. La fotografía fue tomada por @aldabanstudio cómplice de @barona.jorge Recién llegaba a Corozal por primera vez, ni siquiera sabía dónde me iba a bajar, el puerta a puerta que me llevó, seguía instrucciones de Jorge, quién me extendió la invitación al Carnavalarte. Para mi sorpresa, me dejaron en un desfile llamado Miss Fotogenia que organiza Tavo Garcia Barboza, a quien felicito por su gran esmero, pues estoy segura que esta iniciativa, irá en expansión. Me dispose a observar la pasarela de las señoritas candidatas, cuando de repente, Jorge, me llama desde el otro lado de la tarima, así que me levanto y me aproximo hacía dónde está capturando con su lente la belleza tropical de las jóvenes, cuando de repente, me sorprende con LA INOCENTADA, de que estoy en la lista y, me anunciarán para que salga a desfilar ¡Hágame el favor! ¡Estás demente!, Jorge, le dije ¡No creo que le tengas miedo a nada!, respondió ¡No sé diga más!, mi querido amigo, se salió con la suya. Salí a desfilar con mi estilo de pijama viajera, y a que no adivinan lo que sucedió… ¡Me hice tendencia en Corozal! Gracias infinitas. 🙏🏽 PH: @albadanstudio / #Colombia #Love #yoga #teatro #corozal #sucre #insta #meditation #yogateacher #instagram #instagood #instamoments #instafit #instalife #swami #photography #writer #poet #kundalini #theater #blackwoman #InstaArt #Barranquilla #followback #followforfollowback #follow4followback #blackgirl #blackskin #curls

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II

Ahora, María Fernanda del Castillo Sucerquia- María Montés para las artes- está de regreso a su ciudad natal: Barranquilla, urbe de cálidas brisas de río, de canciones añejas, de lunas y de juergas, dispuesta a enfrentar otro carnaval, el suyo desde niña. Yacía afectada un poco de la garganta, por la alegre acogida de Corozal, donde experimentó múltiples emociones y comió desde el mote de queso con bledo de chupa, el diabolín y bollo de patata, que nunca antes había degustado. Volvió nerviosa, debía mudarse de apartamento -no vive con sus padres desde hace tiempo- y preparaba su obra de teatro sobre el carnaval, una manera de explicar la universalidad de esta fiesta a los niños de los colegios u organizaciones que la contraten.  Piensa que el Carnaval quillero es una fiesta bien organizada, pero que no puede ser la única que mueva la economía naranja. Se necesitan más espacios todo el año.

CARNAVAL 2María Montés, la actriz y profesora de yoga.

A sus veintiún años, María Montés ha vivido tanto, que ya algunas etapas de la vida que muchas mujeres alcanzan con las calenturas de la menopausia, quizás a los cuarenta,  le saben a un chicle que se ha masticado demasiado. Así le sabe ahora el carnaval, un poco simplón, participa en él siempre que haya productividad y trabajo, de lo contrario, prefiere irse de viaje o internarse en largas jornadas de escritura y lectura. Lo exploró y lo vivió tanto que ya lo mira de otro modo, sin embargo, le interesa que las fiestas populares cada día se moldeen bajo el lente de la educación y se reconozca mucho más, el arte y al artista como hacedor de ellas. En su primera juventud, cuando era una chica de la calle con 16 años, leía poesía a vendedores ambulantes y transeúntes, y dice que “en sus tiempos” eso de ponerle multas a los artistas callejeros era inconcebible; definitivamente, se salvó de pasar noches en la cárcel. Ella probó de todo, incluido el sexo frenético, pero responsable. Tuvo novia antes que novio. Conoció el mundo del alcohol, el ácido y las plantas psicotrópicas, túnel del que salió para elevarse en los cielos de la espiritualidad y el arte, como Remedios La Bella, ahora con escombros de piedra que resbalan por su humanidad. Sabe qué es un orgasmo múltiple, lo recita sin que tiemble su pelo, y de las relaciones en una cúpula, pero ahora ha encontrado la libertad escuchando su voz interna y cultivando relaciones auténticas, por eso los jóvenes de su edad, al escuchar su verbo inteligente y al notar la fuerza de su personalidad, se van huyendo. Prefiere los hombres maduros y centrados; para la poesía, en la experiencia de cohabitar en el otro, se encuentran los mayores indicios del alma humana.





CARNAVAL, 1La reina del Carnaval de Corozal, Paula Olivo. Alfonso Hamburger y María Montés (foto Gustavo Garcia Barbosa)

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Tengo escombros encima, piedras que resbalan y acarician mi cuerpo dejándolo adolorido de amor por lo que hace, tengo la mente puesta sobre la mesa, con una cruz encima para que mi lucifer sople y no se la lleve; cargo una cascada de contrariedades que cae desde mi cabeza y a veces me deja a oscuras, con mi fragilidad y levedad cual átomo en la infinitud, pero despierto y distingo lo real de la fantasía, y combato las facilidades a las que me enfrento por tener un cuerpo, esta jaula que quieren meter en otras jaulas que brillan, huelen y se sienten como la libertad ¡Qué gran mentira! No necesito la meditación involuntaria de los 5 segundos o los 10 segundos o cuántos sean en el orgasmo múltiple de mi carne en llamas, no es una milésima del gozo que me concede el dolor al limpiar mi camino de los lastres que asumí bajo la fascinación

III

CARNAVAL 3

María Montés, dictando un taller sobre poesía y relato erótico.

UN CUENTO DE CARNAVAL.

María Montés parece de hierro, nunca se enferma. A veces es su pelo la que la retrasa, porque no es fácil domarlo, pero el Jueves de Carnaval, antes de levantarse, algo le molestó en su garganta. Fue a la despensa y se preparó un jugo de naranja. Tenía que estar a las ocho de la mañana en La antigua Aduana, donde cuatro privilegiados colegios de Barranquilla, verían la obra de teatro “Un cuento de Carnaval”, cuyo montaje con su colectivo Praxis Teatro, la tiene entusiasmada, y lo oferta a colegios públicos y privados, y a organizaciones o fundaciones. También, práctica artes marciales (Kung tradicional y sanda), y prepara a mujeres y niños en defensa personal para que se defiendan en este mundo violento.

Se puso ropa de combate. Un enterizo poco apretado, unas medias negras de ballet y tenis. Llamó un taxi, en el que fue repasando su propuesta, concentrada en su tarea:

“Un cuento de Carnaval es una obra de teatro pedagógica en la que a través de la comedia se relata la historia del nacimiento del Carnaval como fiesta popular desde su trayectoria en Grecia hasta el devenir de estas fiestas en América y por consiguiente, en nuestra ciudad Barranquilla y otros lugares del Caribe Colombiano, donde se hace énfasis en el desarrollo de nuestro Carnaval y las variaciones que tuvo del original, como el nombre “Dios Momo” cambiado a “Rey Momo”, las fechas en que surge la reina, y en las que aparece y desaparece el Rey, también, se exponen breve mente las fechas de los eventos de Carnaval, con sus nombres, lugares y acontecimientos importantes”

Interesado en su propuesta, el conductor, uno de esos taxistas inteligentes, quiere saber más de la obra. Ella, con esa sonrisa afable, se dispone a contestarle:

“Es una obra ambientada en el contexto de la batalla de flores donde los personajes se presentan y cuentan a los espectadores su importancia histórica en el Carnaval, y se presenta un conflicto en que el Rey Momo debate con la Reina sobre quién es más relevante a través de los años que llevan de tradición”

Su objetivo es claro: “Educar sobre los orígenes del Carnaval de Barranquilla y su devenir histórico”

Son cuatro actores en el reparto, donde ella es la reina, obvio; además de Joselito Parrandero, el Dios Momo y el Rey Momo. Serían cuarenta minutos frenéticos, de modo que iba preparada con agua en botella y vitamina C, pero después de tres funciones a reventar, el dolor de su garganta se agudizó, hervía en fiebre y le dolía todo su cuerpo. Sus compañeros tuvieron que reanimarla, incluso, uno de ellos le hizo terapia de reflexología, un masaje en manos y pies en el que se estimulan los puntos cardinales que conectan con los órganos internos. Otro compañero, le dio a masticar jengibre y así, en una función en vespertina, coronó su faena. María, procura vencer cualquier obstáculo que se presente ante el objetivo, es responsable ante sus compromisos y absolutamente nadie notó que estaba de muerte lenta durante sus escenas.

Un periodista de este portal grabó el guión, que por su buena elaboración, merece leerse.

JOSELITO PARRANDERO: -¡Hola, amiguitos, buenos días- tardes ¿cómo están?, mi nombre es Joselito Parrandero, ¡Joselito Parrandero!… Dirigiéndose al público les dice:- A ver, ¿cómo me llamo?. En espera de escuchar su nombre pronunciado en coro por los asistentes, hasta decir:- eso soy, el propio Joselito Parrandero, un barranquillero arrebatao, mamador de gallo, recochero, cumbiambero, hincha del Junior tu papá ¡junior, junior, junior, junior! y sobre todo carnavalero. Hoy estoy aquí porque les voy a narrar un cuento bacano, y ese cuento se llama Barranquilla y su carnaval, una historia fenomenal”.

En eso aparece el Dios Momo detrás de los asistentes gritando, riendo y burlándose de ellos.

DIOS MOMO: ¡Ahhh! jajajaja. Dirigiéndose a los asistentes y les dice: – mira el otro tiene el pelo ni trapero viejo, y tu pareces una gallina levantá e escobazo, y tú tienes la cara como pelao comiendo limón. Y así se burla de varios asistentes mientras sube al escenario, donde con su cabeza de muñeco señala a Joselito Parrandero y se ríe satíricamente de él.

JOSELITO PARRANDERO: ¡Aja mi llave, eche, deja de reíte oye! El Dios Momo baja su risa y Joselito Parrandero le pregunta:- ¿ajá, loco y tú quién eres?

El dios Momo deja de reír y suelta lo que lleva en sus manos, llevándoselas al pecho y mostrando signos de dolor da un grito, se desmaya y cae al suelo.

Joselito Parrandero observa al Dios Momo mientras da vueltas alrededor del cuerpo tirado, y empujándolo con su pie para ver si se mueve y dice:-¡Hey loco, hey, loco! ¡no mame gallo! al percatarse que no se mueve vuelve y dice:- ¡Ñerda! Este man parece que se murió. En ese momento el Dios Momo suelta una fuerte risa y se levanta burlándose de la broma que le acaba de hacer a Joselito Parrandero.

JOSELITO PARRANDERO:- Nojoda cuadro, tú sí que eres un locario vale, ajá, pero dime ¿tú quién ere y de dónde vienes?

DIOS MOMO:– Yo soy el dios Momo, pero aquí en Barranquilla me conocen como el rey Momo, pero en realidad soy un Dios. Yo soy hijo de Nix diosa de la noche y Morfeo dios del sueño, yo soy el dios de la alegría, la burla y la risa, es decir como dicen aquí, me la paso mamando gallo y se la monto a toó el mundo ¡jajajaja!

Vengo de la antigua Grecia, una civilización que existió hace más 3000 años, donde existían dioses y que vivían en un lugar llamado “el Monte Olimpo”, de allá me expulsaron por burlarme de ellos ¡jajajaja! todos tenían caras de pelaito chupando limón, ¡jajajaja! Todos eran unos amargados y aburrios, como dicen ustedes los costeños ¡eche parecían cachaco, jajjajajaaa!

JOSELITO PARRANDERO:-¿Ajá, pero tú qué hace aquí? Cuéntame loco, me interrumpiste oye.

DIOS MOMO:-Yo te escuché decir que ibas hablar sobre la historia del carnaval.

JOSELITO PARRANDERO:-Si claro, les voy a contar a mis amiguitos sobre los orígenes y lo maravilloso del carnaval, es más escucha la vaina: ¡Nuestro carnaval inicia cuando los españoles llegaron a nuestro territorio y trajeron consigo su cultura, costumbres y al mezclar…¡ En ese momento lo interrumpe el dios Momo. DIOS MOMO:- ¡Jajajaja! cantando satíricamente:-¡a ese cuento le falta un pedazo, a ese cuento le falta un pedazo!

JOSELITO PARRANDERO: -¿Pero, y como así, que hace falta? Eche, si tanto sabe, cuenta tú, pue.

DIOS MOMO:-Lo que tú y todos los demás deben saber es que el carnaval es muy antiguo, tiene más de 2500 años.

JOSELITO PARRANDERO:-¡Joaaa esa vaina si es vieja!

DIOS MOMO:- Sí mi amigo, el carnaval nació en la Grecia antigua, de donde yo vengo.

JOSELITO PARRANDERO:-Mi llave ¡qué vaina buena! pero cuenta, cuenta.

La historia continuará.

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CARNAVAL 5Primera publicación de María Montés, en la décima edición de la revista María Mulata

IV

SOMOS DIOSES EN RUINA:

MIENTRAS ESCURRO MI ALMA

Entrevista sin esconder un detalle.

 

Es fácil amar a María Montés, por su estropajo, por sus hoyuelos y por su inteligencia precoz. Quedó encantada con Corozal y pronto espera volver por esos lares. Ella, con esa mata de pelo negro que cuelga – según ella- como si fuese escombros- descresta.

Inicialmente, por Facebook, trató de unirse a mi muro, pero tengo mis amigos copados, entonces rompió el protocolo: ¡Por favor, elimina a alguien, carajo jajaja! Y claro, ahora somos amigos y cantamos la palabra  aunque sea en modo virtual, una verdadera herramienta para el periodismo.

La primera confesión, ahora que el carnaval le parece un chicle que ya ha saboreado y masticado hasta el cansancio fue un “ando pintando”. Ella salta de una actividad a otra.

Aunque María tuvo un día agotador el jueves -se estaba mudando de apartamento- y el viernes se levantó tarde, cumplió con un dossier de su vida y con esta entrevista, donde se confiesa sin dejar nada oculto.

Le pedí desnudar su alma, desde que cargaba el ron en una mochila y leía poesía en la calle, sus escapadas de su casa y su concepción del sexo:

Alfonso Hamburger¿Cómo es tu vida cotidiana, con quién vives?

María Montés. Yo vivo independiente, desde hace un año, pero antes, igual estuve muy nómada. A veces vivía con papá, a veces con mi abuela, otras con mi mamá. O duraba días en casas de conocidos. O un mes en algún apartamento. La separación de mis padres, cuando tenía dieciséis años, me dio duro, aunque apoyé a mi madre en la decisión, y ella empezó a viajar mucho por Suramérica, luego se fue para España, volvió, y apenas lleva aquí cinco meses. Mi papá, vivía por su lado, aunque nos visitaba. Tengo tres hermanas, soy la mayor.

A.H. ¿Por qué te vas a vivir aparte?

M. M, Mudé definitivamente, porque ella se fue al exterior, y yo quedé con mis hermanas. Y no quise dejarlas, pues habíamos quedado en casa de una tía. Y yo había estado inestable y viajando mucho, cada que podía. Lo hacía recorriendo el Caribe, básicamente, durante las vacaciones de cada año. Me gusta mucho estudiar la cultura, creencias, tradiciones de los pueblos, y más allá de los libros, he ido en busca de esas vivencias.

CARNAVAL 6María Montés ha hecho radio y desea volver a ella.

A.H. ¿Fuiste muy rebelde?

M.M. Sí, pero a medida que estructuré mi pensamiento le fui encontrando causas y fundamentos a mi hostilidad y maneras de responder las preguntas que día a día me planteaba. Mis padres aceptaron mi personalidad, y les demostré que podía cuidarme sola. Así que me creen capaz de hacer lo que quiera y me proponga. De hecho, practicamos el diálogo abierto y sincero. No rindo cuentas de lo que hago, pero si nos compartimos cada cosa. Respetan por completo mis decisiones, pero están siempre que los necesito o quiero un consejo.

A.H. ¿Lo de la droga, como fue?

M.M. Antes, cuando tenía problemas de insomnio, entre 16 y 17 años, tomé sedantes ocasionalmente. Luego, a los 19 años, probé la marihuana, fumaba cada tanto, en intervalos de 3 meses, aunque cuando entré a la universidad empecé a hacerlo muy seguido. Pero, me enteré sobre las plantas ancestrales, y sus usos espirituales y medicinales, cuando iba para 20 años.

A.H, ¿Estabas en una búsqueda?

M.M. Sí. Así que me puse como meta, probar las que pudiera, siempre tuve un anhelo espiritual o una búsqueda, quería responder las preguntas de Platón. ¿Quién era, de dónde venía, para dónde iba? Total, tomé durante un año Ayahuasca (Yagé) con indígenas Cofanes de origen ecuatoriano. También tomé San Pedro, con los Chachis. Fumé salvia divinorum, consumí hoja de coca tostada con cal marina en círculos de palabras y con amigos, a veces, fumaba tabaco, pero yo misma los preparaba y endulzaba. Un tiempo consumí cigarrillos, y era adicta al café. Dos veces consumí ácido LSD, la última vez, hace un año. La primera vez, tenía 17 años, y luego de esto, (un mal viaje) quedé con brotes psicóticos.

A.H. ¿Cómo lograste salir de ese túnel?

M.M. Aunque nunca sentí dependencia de ninguna sustancia o psicotrópico, sí tuve experiencias desagradables que me llevaron a ir descartando el consumo de las mismas. Los sedantes me causaban taquicardia y el alcohol me produjo problemas en el hígado; con la marihuana, tuve desmayos y fuertes bajas de tensión; con el ácido, aprendí debido a los ataques de ansiedad y rasgos psicópatas que estaba aflorando; una vez, luego de un fin de semana completo tomando Ayahuasca, enfermé y quedé ciega,  y así sucesivamente diversas experiencias y lecciones me llevaron a salirme de aquellos caminos por el daño que le estaba haciendo a mi salud por el abuso y la ignorancia. Los daños psicológicos los fui superando gracias a regresiones metafísicas, meditación, actividad física y por supuesto, el arte, es decir, activé la neuroplasticidad, implementé cambios y renové hábitos, actualmente, intento no contaminar mi cuerpo o sobre estimular mi mente, ni siquiera tomo alcohol.

CARNAVAL 4

Poema Lluvia en el sequedal, publicada por la revista Azahar, editada en España.

A.H.¿Pregunta pringamosera: tuviste tentada a la prostitución?

MM. No, nunca lo contemplé o me lo propusieron.

A.H. ¿Cómo es tu vida sexual ahora? ¿A qué edad fuiste mujer?

M.M. Dieciocho años. Aunque antes de esto, muchos me quisieron echar mano, pero yo no estaba lista para abrir esa puerta en mi vida. El sexo lo concibo como sagrado dentro de prácticas como la magia amorosa, el tantrismo, la alquimia sexual por medio de la cual se puede conquistar el éter, crear cuerpos solares, levantar la serpiente ígnea.

A.H. ¿Cómo concibes a Dios?

M.M. No creo en un dios antropomórfico. Existe el absoluto, es cierto, de dónde provienen todas las chispas divinas que transitan en el universo, cada uno participa de su viaje creativo y de renovación de valores. Pero, cada quien, tiene su ser, el ser es nuestro equivalente divino. Somos dioses en ruinas. Me considero el hígado de un Dios, y tengo este cuerpo para eliminar mis demonios, agregados psicológicos, egos, cómo quieran llamarles, para encarnarlo, volver a él. Ser. Este es el gran misterio en el que se debatía Hamlet.

A.H. ¿Tuviste relación homosexual? ¿Como se dio? ¿Algún grupo feminista?

MM. Sí, tuve una novia, un primo suyo me pretendía y se enteró de mis curiosidades homosexuales, entonces, me la presentó, probablemente porque las dos le gustábamos, y le salió el tiró por la culata, porque terminé enredada con ella. Y él, no consiguió absolutamente nada. Actualmente, tengo claro que mi orientación sexual, es heterosexual. Fue otro proceso de aprendizaje. Ahora, ella y yo, somos amigas, nos adoramos. Compartimos enseñanza espiritual, psicológica y deportiva.

A.H. ¿En esas escapadas de tu casa llegaste a pasar hambre? ¿Alguna vez te viste comprometida, en dificultades, atraco, peligro de muerte?

M.M. Pasé hambre y sin necesidad, sobre todo, porque mi reloj biológico estaba completamente desequilibrado. Tuve algunas dificultades con hombres en la calle, porque quisieron abusarme o me hicieron sufrir acosos, incluso me sucedió con dos hombres de mi familia materna, aunque por fortuna no fui violada, también me robaron pertenencias alguna vez, de hecho, en una de esas experiencias, quedé con estrés postraumático.

Estuve perdida durante 6 horas en un viaje que hice sola, a la sierra nevada a un templo Vaisnava, fue aterrador, pero una bella e inolvidable experiencia a la vez. Esto significó enfrentarme a la vida real, que es fuera de esta selva de cemento.

A.H. ¿Quién te rescató?
M.M. Nadie, logré llegar al sitio, y justo cuando puse el pie en la ecoaldea, oscureció. En el camino vi serpientes, toda clase insectos, hasta me picó un alacrán en la espalda. Gracias a la meditación y ejercicios de respiración logré tranquilizarme y concentrarme en mi objetivo; pedí perdón a la madre naturaleza y con pistas, ella misma me guió. El motivo del extravío fue que descubrí un sendero lleno de mariposas monarca y empecé a seguirlas, casi hipnotizada, cuando reaccioné, me vi pérdida, sentí que iba a morir tragada por la Sierra Nevada, chakra corazón del planeta tierra; ya no tenía carga o señal. Pero lo logré, tal como me lo propuse al salir de casa: tuve una aventura, y en ella redescubrí parte de mí.

17155974_1840134306274193_8721183347499568105_n                     María Montés, finalmente en la ecoaldea, moliendo maíz.   

 

A.H. ¿Qué preguntas de Platón querías responder?
M.M. Quién soy, de dónde vengo, a dónde voy. Preguntas que he respondido gracias a la meditación, disolución del “mi mismo”, la gimnasia sagrada, y otras prácticas que me ayudan a que mi ser crezca en mí.

A.H. Háblame de tu look, tatuajes, pelo…

M.M. No tengo tatuajes, mi pelo es mi velo, trabajo mucho mi cuerpo, me esfuerzo en conocerlo cada vez más, lo cuido porque es mi mejor herramienta en este mundo material… Es mi templo, lo preparo para la obra.

A.H. ¿ En qué momento de tu vida te encuentras y cuáles tus metas?
M.M. En el más importante. Estoy preparando las bases para todo lo que he de hacer y construir. Quiero seguir sembrando a través del arte, en este caso, la poesía, el quehacer actoral, lo marcial e iniciativas ecológicas. Y dedicarme a la sanación; guiar y mostrar que es posible obtener ese estado, más allá del alivio… Por medio de saberes como los que obtengo en la medicina tradicional china, el yoga terapéutico, la psicología del auto conocimiento.

MARIA MONTES-3

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