Crónicas

Crónica ardiente de la política en Sucre

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En Buenavista, la política es de 365 días al año.

Silvio Cohen me invitó a Buenavista y le cogí la caña. Quería saber cómo es la paz y cómo funcionan estos pueblos por dentro, dedicados los 365 días del año a la política. Le echamos 40 mil pesos de gasolina a mi palomo blanco y arrancamos una mañana de domingo. Del Bongo para allá, en el sector de Puerta de Hierro, después de dejar la Troncal de Occidente, a 180 kilómetros de Cartagena, tomamos la carretera a Magangué, que parece otro mundo, menos desarrollado, con prolongadas curvas, parches, huecos y sin una debida marcación vial.
El primer pueblo que se asoma, después de las curvas de Hatillo, donde murió el músico Armando Contreras, es Sabanas de Beltrán ( Paloquemado), donde nació el rey vallenato Alfredo Gutiérrez. De allí en adelante son unas rectas que pueden dormitar al conductor, pasando el Bajo de la Pureza, hasta San Pedro el de Sorayita Villamil, con las reservas de gas más grandes del país, pero que paradójicamente estas comunidades siguen cocinando con leña. La compañía que explota el gas no les genera ningún bienestar. Hace algunos años los habitantes taponaron la vía pidiendo empleo para los nativos, pero la mayoría son gente sin preparación. Puro obrero raso. La iglesia de San Pedro, a lo lejos, simula dos puntos plateados, diminutos, palpitantes en el sol, como objetos no identificados. Quince minutos más tarde, siguiendo la misma vía angosta e irregular, con pedazos parchados, llega Providencia, el único corregimiento de Buenavista, a veinte minutos de Magangué, que pasó de ser la tierra de Chico Cervantes y Martin Madera, a convertirse en la tierra de la Gata y el calor. Allí la temperatura no baja de cuarenta grados.
Aquí, en este punto exacto, donde venden las almojábanas más ricas del país, producidas en Juan Arias,(una preparación de harina de pan con leche y azúcar, horneadas con leña de chicho), comenzó el trasteo electoral que le dio la victoria a Don Emiro Cerro, quien elevó a Buenavista a Municipio, a través de sus influencias. Fueron más de sesenta años de poder absoluto, en tres Municipios. Todavía algunos opositores creen que no daba la talla como tal para la independizarse de San Pedro y Sincé. Algunos dicen que no tenía los cinco mil habitantes reglamentarios, pero que el patricio godo quería su propia jerarquía, donde reinó por muchos años, siendo distinguido por todos los honores del partido conservador. Fue uno de los ganadores con la creación del Departamento de Sucre. Tuvo dos secretarios de despacho en el primer gobierno de Julio Alejandro Hernández Salom.
De Providencia a Buenavista son cuatro kilómetros que eran una trocha, pavimentados hace algunos años, pero que ya están en mal estado. Lo primero que asoma, después de la ye en que se bifurcan las primeras calles, es un campo de fútbol que parece un potrero, atiborrado de niños de la categoría pollitos, que juegan un partido fervoroso. Hasta Buenavista, que antes solo era ganado y política, se ha contagiado de fútbol.
Valió la pena viajar. El desayuno con habichuelas, queso, ñame y café con leche cargado, fue espléndido. Rolando se lució y su esposa también. En antaño, mi compadre Silvio me encaletaba en un patio o en una cantina a beber cerveza, a comer sancocho y a echar chistes. Aquí matan con la lengua. A veces se han pasados lustros sin muertes violentas. La gente es muy recursiva con el verbo. A todo le sacan gracia. Hay muchos personajes típicos, mas allá de la imagen de Don Emiro, que después de muchos años de muerto, sigue en la memoria colectiva. Quienes lo critican lo aman. Quieren ser como él. Y como Cohen me encantaba, los árboles no me dejaban ver el bosque, que hoy se explaya luminoso ante mi cámara. Esta vez fue distinto, nos dedicamos a caminar el pueblo y a tomarle fotografías. Sus calles, que no se prolongan más allá de 1.800 metros lineales, son rectas y pavimentadas, con buenos árboles para sombra y ornamento. Este año, tal como florecen las cabalongas y guayacanes, las mujeres serán muy fértiles. Parirán a montones. En el trayecto hallamos a una bella mujer vestida con la camiseta amarilla de la Selección Colombia. Iba en su moto y se detuvo a darnos explicación del torneo de fútbol infantil. Su hijo de seis años ayer hizo un gol en la práctica, imitando a Yerri Mina, porque lo ponen de defensa. Antes el interés del pueblo solo era por la política y el béisbol. Hoy la juventud, gracias a las redes sociales, quiere tomar el liderazgo. Eso lo notamos en una reunión que se formó de improviso en la finca Casa Brava, donde el Alcalde Salvador Serpa Teherán, se echó los trapitos al aire con los sectores liberales que lo llevaron al cargo para atajar al candidato de Don Emiro y después los traicionó. No saben si resultó más mala la medicina que la enfermedad. Salvador es un joven que solo hizo el bachillerato, pero hábil para el negocio. Vendió cerdo salado en una carretilla y se casó con una turca con tienda, de quien se dice es quien maneja al Municipio, de allí que se hayan emparentado políticamente con los turcos de Sincelejo, que a su vez son socios de los Char de Barranquilla, quienes llegaron a esa ciudad con las manos en la cabeza y hoy son dueños de media región Caribe. La hábil para el negocio es su mujer, quien tendría a un hermano como carta tapada para una eventual candidatura, dicen esas malas lenguas. Ya los turcos dejaron de vender tela, tienen ganado y sus vidas son atravesadas por la política.
Yo pensé que mi compadre me había invitado solo para comer almojábanas en Providencia y visitar a la familia. Pero no. Apenas llegó, después de una estación fugaz, apenas para refrescarnos, en la cantina de Lila González, la bella mujer de la moto, la pata no le paraba. Fue a tocar las puertas de varias casas, entre ellas una de techo alto de zinc con un letrero llamativo, donde estuvo en secreto. A esa hora estaban repartiendo las invitaciones de boca a una reunión, con sancocho a bordo, en la que iban a participar cuatro ex alcaldes liberales, todos mayores de sesenta años, quienes se han alternado en el poder de Don Emiro en las últimas dos décadas. Austeros como siempre, sencillos, echadores de cuentos, pusieron cada uno veinte mil pesos. El conjunto de acordeón era gratis. Querían mostrar a Santiago, habilidosos para el estilo vallenato. Tenían que contrarrestar las ínfulas del Alcalde Serpa, quien iba a recibir a un alto funcionario del Gobierno, en la inauguración de un Centro de Convivencia. En estos pueblos no solo ha penetrado el Internet (ya la gente no mira el cielo por estar puyando sus celulares), sino la drogadicción. La primera crítica es que este centro, construido ya hace muchos meses, se ubicó detrás del cementerio, en una parte enmontada y solitaria. Allí la gente le teme a los cementerios. Y el lugar, sin celadores, ha sido víctima de los vándalos, que lo han desmantelado. Se han llevado parte de los sanitarios y otros elementos. Y de noche lo toman para sus cruces vácanos, fuman, se drogan y hacen sus orgias. Cuando llegamos a ver cómo estaba el ambiente, apenas el Alcalde trataba de agilizar las labores de desmalezar los alrededores, donde hay un campo de fútbol en olvidos. Todo es improvisado. La gente veía la visita del alto funcionario como una posibilidad de ventaja política. Obvio, la primera opción la tenía el Alcalde, por ser el anfitrión. Les iba a robar protagonismo. Al funcionario lo estaban esperado desde las diez de la mañana, pero eran las dos de la tarde, el sancocho espumaba en la olla y el licor corría a raudales.
Dentro de sus limitaciones físicas, por sus achaques de las piernas, Don Pedro José Moreno y su esposa antioqueña apellido Duque, trataba de animar a quienes llegamos primero a la gran casona, comentando las peripecias que le tocó hacer para ir a hablar con el Ministro de Agricultura hace muchos años, pues se habían perdidos las cosechas y por política a Buenavista lo habían dejado por fuera de ciertos beneficios condonatorios de los intereses.
Vinieron los cantos, las cervezas y el sancocho, pero el funcionario no llegaba. Cuando llegó, en presencia del Alcalde, lo que no esperaban, se incendiaron los ánimos. Algunos se resistían a creerlo. El Alcalde les había mentido siete veces. Trataron de conciliar. El Alcalde habló de problemas personales para cumplirles, pero que estaba dispuesto a ceder, porque las huestes de Don Emiro podrían recuperar el poder.
El Alcalde, con cachucha de beisbolista, se reía. La risa no les gustaba a sus opositores. Lo creen enserio y mamador de gallo y de gallinas..
Había algunos con ganas de darle una oportunidad. Otros no. Uno de ellos dijo que él sería candidato, con consenso o sin consenso.
El consenso ayudaría a bajar los costos electorales. La refriega, los egos personales y la contienda, que en este pueblo es durante 365 días al año, los pondría nuevamente en manos de los agiotistas, en que el Alcalde privilegia sus compromisos económicos sobre los políticos y deja a la comunidad de último. Falta solo año y medio para enderezar el camino.
Allí, en esa reunión, donde este periodista estuvo de incógnito, se empezó a medir el pulso para las elecciones regionales en Sucre. Por lo pronto no habrá reconciliación, porque el alcalde se siguió riendo de sus antiguos aliados, pero esta vez en una cantina. Desde allí envió señales en un pueblo donde todo se sabe por el correo de las brujas.
Como dice Silvio Cohen, esto aún está chorote. Buenavista florece en el pavimento, falta trabajar en la gente, mientras el espíritu servicial de Don Emiro, el que daba la vaca por leche, pervive en la brisa que mece las cabalongas.

En sucre la política está chorote.
– Así le dicen al arroz que aún no está listo para pilar.

Esta vaina todavía está cruda, está chorote, dice el reconocido radio periodista, Silvio Cohen Aguilera, nativo de Buenavista, la población que hemos escogido como muestra para esta crónica. La historia de un hombre suele ser la historia de todos los hombres. Lo mismo pasa con los pueblos.
Cohen, de ascendencia judía, quien tiene más de treinta años acompañando a diversos político sucreños en sus campañas, considera que el panorama eleccionario de Sucre, apenas toma claridad desde el jueves 19 de Julio, cuando el Consejo Nacional Electoral, diera la credencia a Ana María Castañeda, esposa del ex senador Mario Fernández, como nueva senadora, del partido Cambio Radical, aventajando por 401 votos al también sucreño, Antonio Guerra de La Espriella.
Esta nueva cara en el Congreso por Sucre cambia todo el panorama y según otros observadores, mide los pesos y contrapesos, de caras a las elecciones locales y regionales de octubre del próximo año. La credencial, que se dio en medio de una puja jurídica entre actores regionales, fue celebrada ruidosamente por el ex alcalde Jairo Fernández, tío de Mario, quienes mantienen una fuerte lucha por el poder local con el actual Alcalde, Jacobo Quessep Espinosa , quien es mentor de Salim Villamizar Quessep, una de las nuevas caras de Sucre en la cámara de representantes. Quessep Espinosa alcanzó la alcaldía de Sincelejo con el apoyo de las casas -así le dicen acá a las familias tradicionales en la política- Fernández, Merlano, Quessep, pero una vez en el poder no les copió, haciendo alianza con otros grupos y quitándole el apoyo burocrático a sus antiguos primos. Se alió, por ejemplo, Con Álvaro García, a quien le mantiene cuotas en la Alcaldía.
Con un representante electo y cien obras permanentes en Sincelejo y varios precandidatos a la Alcaldía, el actual alcalde de la capital de Sucre, antes del 19 de Julio, parecía tener el camino despejado hacia las próximas elecciones, pero con la curul al Senado de Ana María Castañeda, parece que las fuerzas buscan su nivel. Algunos memos y sonidos en las redes, muestran a un Jairete ( así le dicen al ex alcalde Fernández Quessep) eufórico y en las que le echa pullas al Alcalde.( Ver poscasd)
En cambio en las huestes Guerreristas ( Guerra de la Espriella) , aunque se vieron caras tranquilas, se anuncia pelea por esta curul, que aun quedando en manos de Cambio Radical, su visión parece favorecer más a la familia Char, en alianza con Mario Fernández, desde que éste era senador del partido liberal.
Es lo que en Sucre llaman la cultura de la bragueta. Todo se destila en familia. Se hacen divorcios cuando conviene y se hacen matrimonios por conveniencias políticas. Del antiguo compadrazgo, en el que se armaban las alianzas políticas en la era del Gordo García, superando la fase de la encomienda, ahora la política se basa en alianzas familiares y económicas.

***
En Buenavista, por ejemplo, Don Emiro Cerro, el hombre más poderoso de la región, no tuvo hijos naturales. Ese fue su parte débil. Emiro Segundo Cerro Rodríguez, un sobrino, heredero de su ganadería, fue el único muerto de este Municipio en más de veinte años. Hace exactamente dos años y dos meses, un 10 de junio de 2016, fue hallado muerto en el interior de su camioneta Prado, con quemaduras en su cuerpo, en la vía de Juan Arias a Magangué. Los móviles, parecen ser pasionales. Dos años después no se aclara el crimen. Cerro, el heredero, era más amante a la cría de ganado que a la política.
A la muerte del ganadero mayor, sus réditos políticos cayeron en manos de Pedro León Moreno, su sobrino, quien ha sido Alcalde dos veces y una vez en cuerpo ajeno con su esposa, alternándose en el poder local con huestes liberales que poco a poco fueron sacudiéndose de la influencia de la vaca por leche, pero sin cambiar en el estilo austero y paternal de Don Emiro. Ellos, Los liberales emergentes, terminaron pareciéndose al que criticaban, pero que en el fondo amaban. Pasaron por la Alcaldía, Francisco Arrieta, dos veces, pero con una sanción que lo inhabilitó once años; Antonio Hernández, Buenaventura Amell y Salvador Serpa, éste, alcalde actual, un ex vendedor de cerdos, simpático y carismático, que al llegar al poder, rompió los compromisos.
A serpa se la acusa de hacer alianza con los turcos de Sincelejo, familia sanguina de su mujer.
La división de los liberales, con cuatro ex mandatarios coaligados, traicionados por el actual Alcalde, los pone en riego de que regrese el sobrino conservador de Don Emiro, Pedro León Moreno, quien en las últimas elecciones perdió con el apoyo de Yair Acuña. Moreno fue aliado por muchos años de Álvaro García Romero.
Precisamente, dice Cohen, que eligieron a Serpa, quien era un desconocido, para atajar una enésima victoria de Pedro León Moreno. El remedio les salió peor que la enfermedad.
Para romper el alto costo de las campañas en Sucre, en las que se derrocha mucho dinero, al parecer amparados por financistas oscuros, que después arremeten contra las vallas protectoras de las residencias, lanzan sillas, embargan cuentas personales y arremeten con los presupuestos locales, el actual viceministro del Interior, Héctor Olimpo Espinosa, dice que la salida es lograr consensos que faciliten la elección de un buen candidato.
La confrontación de egos- hay personas que quieren llegar a la alcaldía para tener un trofeo personal-, más la diversidad de carácter y temperamentos en la política, genera conflictos e incrementa los costos.
En Buenavista, que puede ser el termómetro de todo lo que pasa en Sucre, hay un exalcalde que cumplió una sanción de la Procuraduría de once años y quiere ser candidato con consenso o sin consenso, pues su meta familiar es ser alcalde de su Municipio por tercera vez. Para ello ya habló con su familia y dice estar dispuesto a vender algunos bienes para apostarle a su elección. El problema es que uno de sus hijos hace parte de la Administración y no quiere renunciar.

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