! Conozca al palo de las elecciones en Sucre!

ADOLFO ORDOÑEZ adolfo ordoñez CH

¡El Senador del pueblo!
¡El hombre que fue senado por unos minutos!

Por Alfonso Hamburger

La noche del once de marzo pasado, mientras la cifra repartidora le daba cinco curules a los Decentes en el Senado de la República y un locutor sincelejano empezaba a cantar la noticia como si Colombia hubiese anotado un gol histórico porque un moto taxista nuestro entraba de quinto, Adolfo Ordoñez, protagonista de esta contienda, se acordó de aquella mañana- hace 20 años- en que su mujer estaba de parto, le iban a rematar la casa donde vivían, todos los recibos de los servicios tenían tijera de corte y estuvo a punto de matar al Defensor del Pueblo de Sucre.
Aquella mañana que no quisiera recordar, Ordoñez, quien acaba de dar un palo en las elecciones en Sucre, manejaba su destartalada renoleta cargada de víveres en el mercado del Papayo, con la que se ganaba y se sigue ganando el sustento de la familia- Tenía a su mujer con dolores de parto- y fue detenido por un Policía. No había hecho el traspaso, porque el vehículo, de gama antigua, con placas de cuatro números (particular), estaba matriculado en Santa Marta. Por más que le rogó al policía, señalándole que de ese carro ganaba el sustento y que su mujer estaba con dolores de parto, no fue escuchado.
Al llegar a su casa su mujer estaba que se retorcía de dolor. Ese mismo día llegaron todos los recibos, con meses de retraso y una orden de lanzamiento. Estaba caído en varios meses de la casa que estaba pagando, en el barrio La Terraza, donde aún vive. Se acordó del Defensor del Pueblo. Caminó hasta el centro de Sincelejo. No esperó su turno en aquella sala atiborrada de desplazados, sino que se le presentó y casi llorando y le pidió ayuda. Se le arrodilló, lagrimeó. Su mujer estaba pariendo sola, le habían quitado el auto… Y bla y bla…
El defensor del pueblo, en el desamparo de sus limitaciones burocráticas, le puso una mano en el hombre y tras buscar sus mejores palabras, le dijo:
– ¡Lo siento amigo, no puedo hacer nada por usted!
Sincelejo atravesaba el túnel oscuro de la guerra. Pensó, mientras regresaba a pie a su casa, bajo un sol abrasante, que en Colombia no había derechos de nada, ni quien defendiera a los pobres. Mientras caminaba pensaba en matar. Allí fue fraguando su plan. Iría a su casa, tomaría un cuchillo y regresaría a matar al Defensor del Pueblo. Enseguida se entregaría para hacer una declaración justiciera ante la prensa del porqué había matado aquel burócrata de mierda. “De una necesidad nace un delincuente”, pensó.
…Y en efecto, al llegar a su casa penetró sin hacer ruido, mientras su mujer seguía con los dolores del parto en su habitación. Eran las nueve de la mañana, no había desayunado siquiera, caminó en la punta de los pies, entró a la cocina y cuando se aprestaba a tomar el cuchillo de destazar cerdos oyó la voz de su mujer que le decía, desde su lugar de reposo:
– ¡Ajá mijo, tu qué es lo que vas a hacer!
La mujer, entregada a Dios, sin verlo, solo con la intuición de sus sospechas, había atinado.
…Y él, como si lo hubiesen sorprendido haciendo una pilatuna de niño, respondió:
– ¡Nada, mija, que voy a tomar agua!
Regresó donde ella seguía con los dolores.
– Ven, mijo, siéntate aquí, le dijo, mientras le abría un espacio en el borde de la cama.
…Y él, impotente, se sentó a su lado, mientras ellas le acariciaba la cabeza. Lloraron!

Preso del llanto, Adolfo le preguntó que sin el vehículo, cómo iban hacer para pagar las deudas y traer para el sustento.
Ella simplemente le dijo que se pusiera cómodo, que le dejara las cosas a Dios, que de alguna manera él los ayudaría a salir adelante.
Se sentó, como ella le había dicho, en la sala a meditar, cuando oyó que tocaban en la puerta. Era una vecina, que le había traído las prendas de su vida, que guardaba para ocasiones especiales.
– Toma, hijo, ve y empéñalas.

Y antes de que él se arrepintiera del ofrecimiento, ella le dijo:
– Ah, y me traes el recibo para sacarlas.

En la antigua compraventa Marita Díaz le dieron, en aquella época, 120 mil pesos. Con ellos viajó a Santa Marta ese mismo día para buscar los documentos y pagar el cambio de placas. Allí supo, que Dios existía. (Continuará)

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Alfonso Hamburger

Celebro la Gaita por que es el principio de la música.

1 Comment

  1. Alfonso hay una historia detrás de esa historia, fue un casi bien montado caso de hacerlo pasar como la insurrección de un pueblo, pero no hay tal, desglosa la votación y verás que fue un plan bien ideado.

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