Así atracan en Sincelejo!

COSAS DE BARRIO

 

 

Por Alfonso  Ramón Hamburger

 

Las historias que relataré a continuación son una copia exacta de la realidad. Claro, con el cambio de nombres de los protagonistas. Una  se titula ”Los aritos de Consuelo” y la otra “El Chance de Carlos”. Ambas sucedieron en el barrio Majagual.

María Consuelo estaba esperando un taxi en la puerta de su residencia cuando un joven con la cara picada de acné y una cachucha le jaló sus aritos de oro. El raponero huyó en una motocicleta  RX-100 que lo esperaba a tres metros. La dama gritó y eso alertó a los vecinos. Eran las 5 de la tarde del viernes 30 de julio. Los motorizados tomaron la carrera 17, doblaron hacia la derecha por la Avenida Alfonso López. Un valeroso motociclista los siguió a prudente distancia. Los  dos raponeros siguieron por la Avenida Argelia y empalmaron con la  Troncal,  hasta llegar tranquilamente a un estadero, donde empezaron a consumir cervezas. El aviso  a la policía fue afortunado.  A las 7 de la noche, la Policía se presentó con los dos capturados en la residencia de la afectada, para que los identificara. Habían recuperado sus preciadas argollas de oro. Ella fue llevada a la Sijin, donde formuló la denuncia contra desconocidos. Es aquí donde comienza lo bueno de la película que se vive a diario en la ciudad y el forcejeo de la justicia. Ya  la Policía en apoyo con la comunidad habían hecho su parte. Ahora  comenzaba la presión de los familiares de los raponeros ( jóvenes de 19 y 21 años, desplazados, con mujeres e hijos) , quienes la misma noche, fueron a dar a la casa de la afectada dama. La mujer de uno de los detenidos lucía una barriga de seis meses y tenía un niño de tres años enfermo de dengue. En apariencia, los delincuentes habían salido en busca de dinero para curar el niño. Son desplazados que viven hacinados en un barrio de invasión. ¿Pero por qué si tenían una herramienta de trabajo como la moto acudieron al hurto callejero? Era la pregunta que se hacía el agente que los capturó. ¿ Por qué jóvenes tan sanos y robustos y de buen porte acuden al robo para suplir sus necesidades de dinero?  ¿Acaso no están dañando al mototaxismo al utilizar este ágil vehículo para el hurto? ¿ Acaso son profesionales que sin esgrimir un arma le quitan las argollas a una dama en menos de lo que canta un gallo? ¿Qué hacer con este tipo de casos?  De seguro, que a estas horas los dos jóvenes deben andar conduciendo una moto entre las 17 mil que circulan en la ciudad, pues para un abogado será fácil demostrar que una mujer asustada por el hurto y el pánico es incapaz de  identificar bien a dos raponeros con cachucha y que, además, la atacaron de espalda y que luego huyeron velozmente en una moto. El caso, de hecho, amerita un análisis más profundo por parte de personas más preparadas e inteligentes que un periodista que se limita sólo a narrar las cosas. Eso sí, con pelos y señales.

 

El segundo caso es el de Carlos. Su  mujer apuntó los números que el astrólogo de la televisión recomendó para los nativos del signo Aries ( el 2894 ). El decidió tomar el chance o la Bolita sólo para complacerla, pero al otro día cuando se acercó al chancero, éste  le dijo que había salido el número, pero invertido. Carlos, sin comprobar el dato, lanzó el chance en el suelo. El habilidoso estafador cuando Carlos dio la espalda  lo recogió, pero como no tenía cédula mandó a cambiar el premio con un vecino. Eran un millón 700 mil pesos.  Sin embargo, Carlos supo ese mismo día que su chance era el ganador, entonces inició la tarea de rescate. Logró  rescatar un millón 400 mil pesos porque los padres del hombre que lo engaño diciéndole que el número había salido invertido, son evangélicos y esta secta está en campaña permanente. Si Carlos no se pone las pilas, su premio hoy estuviera regado en Sincelejo, pues la fritanguera vecina  había recibido 50 mil pesos, el padrino una cantidad similar, el cobrador 200 mil y otras personas del sector que habían husmeado el tocino también habían recibido su parte.

La moraleja de estos casos debe sacarla cada lector.

 

Alfonso Hamburger

Celebro la Gaita por que es el principio de la música.

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