ALVARO ARRIETA CARO, EL NOTARIO DE LA ALEGRIA.

“LA CRÓNICA DEL GOLEADOR»

“Los que se fueron – Homenaje póstumo”
ALVARO ENRIQUE ARRIETA CARO

En esta sentida crónica a un amigo y compadre, Guillermo González Guardo, recrea las virtudes de un hombre bueno, que en 40 años alegró la vida y la amistad.

ALVARO ARRIETA

En esta  reunión, en casa de Joche Luciano, aparece Álvaro Arrieta Caro, a la izquierda con sombrero. Entre otros, el autor de esta nota, Guillermo González, Orlando Anillo, entre otros ( Foto Álbum Familiar Guillo González)

 
Fue un sanjacintero que se movió en sus 40 años que Dios le permitió vivir en varios campos: Fue redactor de las noticias internacionales del radioperiódico Informando, que presentaba diariamente en Radio Libertad el gran locutor calamarense Marcos Pérez Caicedo, fue Abogado, Policía, Compositor, Inspector de policía de la Alcaldía de Cartagena, Acordeonista, Cantante, Notario en San Jacinto, buen amigo, buen hermano, buen hijo y ante todo con una calidad humana excepcional. Unas balas asesinas acabaron con su vida en la noche del 11 de mayo de 1992 cuando se desempeñaba como Notario municipal.

Redacción e Investigación

Guillermo González Guardo .

 
Álvaro Arrieta Caro es un sanjacintero que alcanzó a vivir poco tiempo. Fue un hombre de tantas facetas, que en los 40 años que Dios le permitió vivir, se movió en tantas cosas, pero yo que tuve la oportunidad de ser su amigo cercano, sé que se le quedaron muchos sueños por cumplir.
De por si era un soñador, a pesar de su muerte prematura, puedo decir que se fue feliz, hizo de todo lo que quiso en su poco tiempo de existencia.
Era un hombre alegre, no se preocupaba por nada, era extrovertido, a todo le colocaba optimismo, una sonrisa y al final un porrazo de acordeón como él decía. Su muerte no estaba en su agenda de vida, lo cogió de sorpresa.
Nunca en nuestras parrandas menciono la muerte como una opción cercana. Las pocas veces que se tocó el tema, coincidimos que ambos moriríamos de viejos, y los haríamos haciendo lo que más nos gusta, tocando en un conjunto de acordeón.
Su vida transcurría normalmente en medio de la seriedad cuando le tocaba hacer de notario, y en medio del humor cuando le sacaba apuntes a través de sus canciones jocosas a todos los hechos que sucedían en el pueblo, que el mismo interpretaba con su acordeón y su canto. El que le daba papaya ahí estaba la canción.
Fueron tantas cosas que hizo en tan poco tiempo: fue´ redactor de las noticias internacionales del radioperiódico informando, que presentaba diariamente en Radio Libertad el gran locutor calamarense Marcos Pérez Caicedo, fue Abogado, Policía, Compositor, Inspector de policía de la Alcaldía de Cartagena, Acordeonero, Cantante, Notario en San Jacinto, buen amigo, buen hermano, buen hijo y ante todo con una calidad humana que no he encontrado en ninguna otra persona.

ALVARO ARRIETA1
Nació en san Jacinto un 11 de septiembre de 1952, en el hogar formado por sus padres el señor Jorge Arrieta “El Capi” y la señora Benilda Caro, hogar donde también nacieron sus hermanos, Milton, Duvis, Jorge, Dennis Deisy, Eucaris, Doris, Mabel y Rogelio.
Casado con Claudia Castro, hogar donde nacieron dos hijos, Álvaro Enrique y Oscar William.
Siempre se inclinó por el arte, estando estudiando en la Universidad de Cartagena, cuando cursaba la carrera de derecho perteneció al grupo de títeres del alma mater; era titiritero.
ESTUDIOS REALIZADOS
Estudio la primaria en el Colegio San Luis Gonzaga de san Jacinto.
El bachillerato lo hizo en el Colegio Americano de Cartagena.
La carrera de derecho la inicio en la Universidad de Cartagena y la finalizo en la Universidad del Atlántico, donde recibió su cartón como abogado.
HERENCIA MUSICAL:
La herencia musical viene de unos tíos de su mamá Benilda Caro, ya fallecida, que eran de las palmas, Julián Reyes era tambolero, otro que le decían el Mello Caro que era cajero.
EL COMPOSITOR SERIO:
Fue un compositor de dos facetas, una seria y otra completamente jocosa. Era un prodigioso para componer canciones y tocar el acordeón.
Su primera canción se la hizo al colegio donde estudio la primaria “San Luis Gonzaga, la título “Viejo San Luis”.
Cuando estuvo como policía en barranco de loba, se enamoró en esa población y la musa empezó a inspirarle canciones de la chica que inicialmente le había robado el corazón.
Cuando renuncio a la policía entando en esa población, posteriormente siguió visitando al sur para ir a ver a la mujer que lo tenía tragado.
Era tanto el amor que sentía por esa población sureña y ribereña que le llego a componer canciones al Rio magdalena.
Le compuso una canción a su amigo y músico Juancho Anaya que lo titulo “El soncito de Juancho Anaya”.

ALVARO ARRIETA2
EL COMPOSITOR JOCOSO:

Álvaro era una persona muy inteligente, convertía en canciones las anécdotas que sucedían en los eventos del pueblo.
Hizo su primera canción de corte jocoso, que el saco´ de una cantidad de sucesos que se dieron en un evento deportivo que se hiciera en el pueblo.
Esta canción la título “La Caminata”, precisamente allí dejo plasmado todas las cosas que pasaron en una caminata que organizara el Colegio Pio XII, donde participaron hasta las monjas, que en ese tiempo eran las que dirigían el colegio.
La canción dice:
Ponte las pilas muchacho
Que va a empezar la caminata
Se vivirán momentos gratos
Con un final en la plaza.
II
Ella comenzó a las ocho
Como lo decía el papel
Participo Álvaro Arrieta
Junto con Eliza Esther.
III
La caminata fue dura
A medida que avanzaba
Pero al llegar a la bomba
Eliza estaba cansada
IV
A la hermana Julia Esther
Le molestaban los cayos
Y el loco Juan veintitrés
La cargo en la cruz de mayo.
V
El viejo Pedro Bustillo
Que viejo tan tramoyero
Se montó en el carro e guillo
Para llegar de primero.
Otras de las canciones jocosas que compuso este compositor fue la “Ultima Cena”, basada en la última cena que hizo nuestro señor Jesucristo con sus apóstoles y la venta por monedas de oro que le hizo Judas.
Después hace una canción de algo insólito que sucedió en el pueblo. En la procesión de Santa Ana, que se celebra el 17 de agosto, en el marco de las fiestas patronales, exactamente en la esquina de Licho el de Gucho, un personaje muy reconocido en el pueblo que tenía una tienda, allí en la calle 20 frente al señor Anillito. Allí los que llevaban la imagen, por su alto grado de alicoramiento o deliberadamente dejaron caer a Santa Ana.
Álvaro que estaba parado en la esquina observo la maroma y de una compuso una canción que título “Se cayó Santana”.
También compuso una canción que la título “María Villalba”, canción que le causo problema con el cura Javier Cirujano Arjona ya fallecido, que lo menciona en la canción. El sacerdote lo excomulgo por lo su mención en la jocosa canción.
Hizo una canción que titulo´ “La toma guerrillera”, sacándole apunte a la forma como muchas personas actuaron con ese tremendo susto que se llevaron.

EL ACORDEONISTA

Fue en la Universidad del Atlántico, en sus épocas de estudiante de derecho, cuando empezó a tocar acordeón. Tenía muy buen oído.
El primer acordeón que toco fue una de un solo teclado, posteriormente tuvo un acordeón piano y finalmente logro comprar un acordeón de tres teclados.
Tenía una gran amistad con el maestro Andrés Landero, que era al único acordeonista al que le prestaba sus acordeones.
Con su acordeón lo acompañe a cientos de parrandas y serenatas, era su cajero. No había un día que no tocáramos. Allí donde está el autoservicio La Trilogía, nos sentábamos en esa esquina con acordeón y caja, casi todas las noches a tocar.
FUE AGENTE DE POLICIA:
En el año 1971, ingreso´ a la policía en la ciudad de Cartagena, y allí mismo fue asignado como agente, patrullando los almacenes importantes de esa época en el centro de la heroica, como Almacenes Ley y el Tía.
Ahí era usual encontrarlo saludando a los sanjacinteros que pasaban por ese lugar. Ya siendo policía empezó a estudiar Derecho, pero una decisión de sus superiores le truncaba la posibilidad de seguir estudiando su carrera de abogado, lo trasladaron para el municipio de Barranco de Loba.
Aun con su tristeza en el corazón viajo al sur de Bolívar, pero sin perder de vista la carrera que él quería seguir; quería ser un abogado.
Demoro poco tiempo en el sur del departamento, su deseo de hacerse un profesional en derecho lo llevo a tomar la drástica decisión de retirarse de la policía; renuncio.

INSPECTOR DE POLICIA EN LA CIUDAD DE CARTAGENA:

Aprovechando la influencia que tenía su padre Jorge “El Capitán” Arrieta, metido de lleno en esa época en la política.
Se enteró que el Sanjacintero Joaquín Guete, que ocupaba el cargo de Inspector de policía en la Alcaldía de Cartagena, renunciaría a su cargo, y de inmediato su padre hizo las vueltas pertinentes y su hijo fue nombrado en el cargo.

NOTARIO UNICO DEL CIRCUITO EN SAN JACINTO:

Cuando renuncia a la policía, se viene de Barranco de loba y se pone a trabajar con su madre en la notaria.
Su madre Benilda Caro, quien se desempeñó como Notaria de san Jacinto por treinta y cinco años, le había llegado la hora por su edad, de dar un paso al costado. Inicialmente encargan a su primo y abogado Diógenes Arrieta como notario, mientras Álvaro adelanta la papelería de la universidad como profesional en derecho.
Finalmente es nombrado como notario del Circulo. Ahora estando en san Jacinto le quedaba tiempo después de adelantar sus tareas profesionales para componer canciones y tocar acordeón los fines de semana.
Su madre demoro 35 años y Álvaro demoro un año, cuando muere ejercía el cargo de notario, reemplazado por su hermana Duvis Arrieta. Después esta es reemplazada por Alberto Vásquez.
Jorge Arrieta Caro su hermano, Miguel Salcedo su amigo más cercano, Juancho Anaya otro de sus grandes amigos y mi persona que era su amigo y compañero de andanzas, cajero oficial en parrandas y serenatas, cuando departimos un fin de semana, con acordeón, caja y guacharaca, tocamos sus canciones y recordamos esos momentos que disfrutamos con Álvaro en vida.

EL DÍA FATÍDICO DE SU MUERTE:

Esa tarde noche del 11 de mayo de 1992, cuando venía con su amigo inseparable Miguel Salcedo, que habían pasado el día juntos, se despidieron en la esquina de la calle 23 con carrera 42, exactamente en la esquina de una tienda que tenía el señor Alfonsito Anillo.
Migue llego a comprar el arroz para la cena y Álvaro siguió hacia su residencia ubicada diagonal donde vivía el señor cesar Viana, al lado de la residencia de la profesora Senelia Fernández.
Unos metros antes de llegar a su casa, de la oscuridad salieron unas ráfagas de balas asesinas que le cegaron la vida para siempre y se llevaron a un hombre que no entendía al momento de su agonía que vivió antes de morir, por qué habían hecho esto con él, no tenía problemas con nadie, era amigo de todo el mundo, parrandeaba con todo el mundo.
La noche del fatídico asesinato, la pregunta que rondaba en sus familiares, en sus amigos, era esa, ¿Porque hicieron eso? Nunca estuvo amenazado.
Quizás la única amenaza que tenía era la de su esposa, que lo amenazaba con dejarlo, si seguía con esa vida parrandera, que hizo parte de su agenda cotidiana.
Estaba tan seguro de no tener problemas con nadie, que un amigo le comento´ que, había dos tipos merodeando su residencia. Esto sucedió en noches anteriores a su muerte, No le dio´ importancia al comentario de su amigo, precisamente porque pensó que, si andaban unos tipos buscando a hacerle mal alguien en el sector, estaba seguro que él no era la persona que buscaban. Que equivocado estaba.
El pasado 11 de mayo, se cumplieron 29 años de su partida, su familia y los que fuimos sus amigos lo seguimos recordando.
Ronda en nuestra mente aquel comentario que le hiciera un amigo cercano, de los dos sujetos que le andaban haciendo inteligencia para observar sus movimientos y rutinas, si le hubiera parado bola, posiblemente estuviera vivo o quizás le hubieran aplazado su muerte.
Acabaron con la vida de un hombre, mamador de gallo, persona extraordinaria, que quizás el único mal que hizo en su vida, fue hacer sonar su acordeón en las noches silenciosas y estrelladas de nuestro pueblo, ya que era muy usual en esa época la falta de energía eléctrica en las noches.
Álvaro y su hermano Jorge heredaron una identidad familiar pueblerina, que a las personas en vez de llamarla por sus nombres lo identifican con el nombre del padre o de la madre. Ellos eran más conocidos como “Álvaro el del Capi y Jorge el del Capi”. Así era conocido su padre Jorge Arrieta que fue más conocido como el “Capitán Arrieta”.
El pasado 11 de junio, se cumplieron 29 años de su muerte, pero sus canciones, sus anécdotas, su vida, sus recuerdos, viven en el corazón de su familia y de sus amigos que tanto lo estimamos y compartimos tantas cosas buenas con él.
Hoy le hago esta crónica porque estuve en el primer anillo de sus grandes amigos y compañeros de sus andanzas, soy el padrino de uno de sus hijos y me dolió tanto su muerte. El mejor homenaje para esta gran profesional del derecho y de la música es recordarlo y mantener vivo su nombre.

ALVARO ARRIETA CARO –POR SIEMPRE
TALENTO 100 % SANJACINTERO

Alfonso Hamburger

Celebro la Gaita por que es el principio de la música.

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